En la última década los drones autónomas han atraído muchas miradas de los medios de comunicación, en gran parte, debido a cuestiones polémicas, como su uso en operaciones militares. Sin embargo, recientemente, se han realizado grandes avances para comenzar a utilizar esta tecnología en el ámbito civil, un mundo muy alejado de las actividades militares.

En opinión de Michael Cooper, especialista de la industria aérea, el uso de drones en la sociedad se ha multiplicado por diez en los últimos tiempos, con un precio medio de 1.105 euros. Algunos de sus usos están relacionados con la fotografía aérea y la grabación de vídeos, haciendo que, lo que antes era un proceso costoso, sea accesible tanto para profesionales como para aficionados.

Drones para la carga aérea

Pero, ¿qué pasa con los aviones no tripulados y el mundo del transporte aéreo? Estos dos conceptos se han ido aproximando en los últimos años y ya hay algunas empresas y multinacionales que han comenzado a realizar pruebas de envíos con drones.

En mayo, por ejemplo, Matternet, compañía dedicada al transporte, desplegó varios vehículos aéreos no tripulados (UAV), con motores eléctricos quadrirotores, capaces de transportar dos kilos a una distancia máxima de 20 km, con el objetivo de formar una pequeña red entre las clínicas médicas de la isla para la entrega de medicamentos, productos de alto valor y productos sensibles al tiempo.

Asimismo, Amazon fue noticia en diciembre del año pasado tras realizar las pruebas de su proyecto ‘PrimeAir’, que nació con la idea de ser un servicio de entrega con drones automatizados para reducir los tiempos de entrega en las ciudades.

Si bien las pruebas que se han hecho hasta ahora han sido para transportar cargas útiles relativamente pequeñas, parece probable que esto cambie a medida que la tecnología de los UAV vaya desarrollándose, mejorando sus tiempos de vuelo, alcance y carga útil. De hecho, ya hay varios drones militares en servicio que son capaces de levantar hasta una tonelada, algo que, previsiblemente, se trasladará al ámbito civil.

Está claro que estos vehículos aéreos no tripulados podrían tener un enorme impacto en la logística y la industria de carga aérea tal y como la conocemos, ya que pueden facilitar el acceso a áreas remotas, donde las infraestructuras viales y por el aire o bien no existe o son inoperativas, debido a las condiciones climáticas o a desastres naturales.

Además, podrían suponer una opción viable para zonas peligrosas o de conflicto, donde los humanos corren riesgos. Por el contrario, hasta el momento, presentarían problemas para operar en grandes ciudades, al igual que el transporte terrestre.

Cuando se combinan estas ventajas con unos gastos de funcionamiento bajos y con el respeto al medioambiente, el enorme potencial para el uso de vehículos aéreos no tripulados en las operaciones de carga aérea es sin duda evidente.

¿Cambiará algo?

¿Este desarrollo hará que, directamente, los propios negocios o las personas puedan utilizar los drones para sus necesidades logísticas? ¿El uso de aviones no tripulados de carga puede afectar negativamente a la logística o al transporte de carga tradicionales?

Cooper, en este artículo, afirma que la incorporación exitosa de esta tecnología en la logística aún tiene complicaciones. Los UAV tendrán que operar de una determinada manera para no entrar en conflicto con el tráfico aéreo, las operaciones y las regulaciones existentes. Además, en el caso de que un número elevado de drones estén en servicio regular, se requerirá un control y una organización, probablemente gubernamental, desde algún tipo de hub nacional o regional, que será automatizado, manual o ambos.

Asimismo, su tamaño y su altura de vuelo deben respetar los límites fronterizos y espacios aéreos y demostrar que no están siendo utilizados para actividades ilegales. Por último, se tendrá que comprobar que los drones están a salvo de secuestros.

Por tanto, mientras que en la actualidad, los drones son baratos y fáciles de operar, la infraestructura inherente a su uso comercial conlleva una inversión y una regulación importante.

En este sentido, la Administración Federal de Aviación de los Estados Unidos ya ha comenzado a desarrollar normas para la concesión de licencias que permitan el uso de aviones no tripulados comerciales para el año 2015, ejemplo que han seguido otras autoridades de aviación.

No obstante, es probable que, al igual que el transporte aéreo tradicional, el uso comercial de drones no sea tan fácil o barato como algunos podrían esperar. Además, tendrían un espacio muy específico en el mercado de la carga áerea, debido a que, actualmente, es incapaz de igualar a las cargas útiles de los aviones cargueros más grandes, como el Ilyushin 76.

Aunque, sin duda, posee potencial para traer una gran cantidad de cambios a la industrial, por el momento, seguramente, los UAV se convertirán en una herramienta más para los operadores logísticos y de carga aérea.