La transición energética es una realidad asentada en el transporte gracias en gran parte al impulso de los clientes y a las cada vez más restrictivas normativas medioambientales.

Sin embargo, las propias empresas del sector están más concienciadas sobre el impacto que tiene su actividad sobre el entorno. En concreto, una reciente encuesta de Ontruck señala que a un 69% de los consultados les preocupa la contaminación que se deriva de su actividad.

De ellos, el 16% considera que el sector debería tomarse más en serio la reducción de su impacto ambiental, mientras el 53% cree que esa responsabilidad compete no solo al sector, sino también a las administraciones públicas.

De igual modo, un 27% asume la existencia del problema, pero no tiene confianza en que vaya a resolverse a corto plazo.

Por otra parte, en relación con los combustibles, un 75% de los encuestados considera que no es un momento adecuado para aumentar los impuestos, especialmente los que afectan a un sector como el del transporte, que tiene márgenes muy reducidos.

Así mismo, un 17% estaría a favor de esa subida siempre y cuando también los servicios a los transportistas se equiparen a los de la Europa de los ocho, mientras que un 7% entiende la necesidad de reducir el uso de los combustibles más contaminantes pero no cree que esa medida sea la más indicada.

De igual modo, en lo tocante a la renovación de flotas con vehículos más sostenibles, un 52% asegura que lo haría si existieran ayudas económicas que aliviaran el gran desembolso que hace falta para ello, ya que un 47% asegura que no puede asumir ese coste en este momento.

Además, consultados sobre el tipo de ayudas que serían más efectivas para la renovación de la flota, un 51% de los transportistas se decanta por ayudas directas a la compra, un 29% preferiría créditos en condiciones especiales, un 9% cree que serían favorables las bonificaciones fiscales, y otro 9% consideraría interesantes las subvenciones en combustible y repostaje.