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Las movilizaciones de los transportistas franceses han afectado al túnel de Fréjus.

Los conductores profesionales franceses se movilizaron el pasado 21 de noviembre en las fronteras del país galo para protestar por la exclusión del sector del transporte por carretera de la regulación europea de trabajadores desplazados.

Convocados por las cinco principales sindicatos sectoriales del sector, los piquetes se colocaron a primera hora de la mañana en diversos puntos estratégicos para impedir el paso de vehículos pesados y permitir la circulación de turismos, en acciones pacíficas y con efectos limitados.

Los grupos bloquearon especialmente la rampa de acceso al túnel de Fréjus, en Savoya, que conduce a la frontera italiana, y que ha obligado a que cerca de 200 camiones hayan quedado atrapados en una estación de servicio cercana al peaje.

De igual modo, también se registraron incidentes en diversos pasos fronterizos entre Francia y Bélgica. Así, por ejemplo, una marcha lenta de decenas de vehículos pesados impidió la circulación por la autopista desde Lille al paso de Rekkem.

Además, también ha tenido lugar una manifestación de varios centenares de conductores en la autopista a la altura de Menin e, igualmente, se han registrado retenciones en el movimiento de camiones desde Francia hacia Luxemburgo.

Biriatou, punto más afectado en la frontera entre España y Francia

Por lo que respecta a nuestro país, los principales problemas se han registrado en el peaje de Irún-Biriatou, donde un grupo de conductores ha establecido una barrera y se ha dedicado a parar a los camiones que accedían a Francia para explicarles los motivos de su movilización.

Sin embargo, las acciones que se han producido en el paso de La Junquera apenas se han dejado notar, según reportan fuentes del propio sector, mientras que en el paso central no se han reportado incidentes.

Los transportistas franceses creen que la exclusión del sector de la Directiva de trabajadores desplazados condena a los conductores de transporte internacional a convertirse en “esclavos modernos” y acusan a Macron de desperdiciar una gran oportunidad para defender al sector, así como de impedir la fuga de empleo hacia empresas de países del Este.