Con fecha 12 de junio, el Boletín Oficial del Estado ha publicado el nombramiento del presidente de la Autoridad Portuaria de Málaga.

Siguiendo la legislación actual, el presidente fue designado y separado por el órgano competente de la Comunidad Autónoma entre personas de reconocida competencia profesional e idoneidad. La designación o separación, una vez haya sido comunicada a la Ministra de Fomento, será publicada en el correspondiente Diario Oficial y en el BOE.

Así, el Gobierno de la Junta de Andalucía ha procedido al nombramiento de Paulino Plata Cánovas como presidente de la Autoridad Portuaria de Málaga, mediante Decreto 58/2013, de 4 de junio. Una vez nombrado fue comunicado a la ministra de Fomento, Ana Pastor. 

Su nombre ha estado en las quinielas para ocupar ese puesto. Ya surgió esa posibilidad cuando Enrique Linde dejó la Autoridad Portuaria, aunque entonces el elegido fue José Sánchez Maldonado. Ahora, le ha llegado la hora a Paulino Plata, quien nunca ha ocultado que estar al frente del Puerto de Málaga era un reto que le gustaba.

Plata, nacido en Melilla en 1953, casado con 3 hijas y ciudadano de Antequera, es diplomado en Magisterio y funcionario de Educación habiendo consolidado una dilatada y reconocida trayectoria política a lo largo de su vida, durante la cual ha ocupado los cargos de consejero de Agricultura y Pesca entre 1994 y 2004, de Turismo, Comercio y Deporte desde 2004 a 2007, y de Cultura entre 2010 y 2012.

Los sindicatos le esperan

Una vez publicado su nombramiento en el BOE, Plata se incorporará a su funciones en las que se enfrenta al reto de mejorar los tráficos portuarios en los muelles tras los nefastos resultados obtenidos en lo que va de año.

Por otro lado, también tendrá que lidiar con los sindicatos UGT y USO que cumplen su decimotercer día de encierro en las oficinas de la Autoridad Portuaria. El nuevo presidente tendrá que resolver el conflicto sobre la renovación de los tres contratos de Policías Portuarios que el anterior presidente, José Sánchez Maldonado decidió cancelar, «como excusa para provocar un conflicto laboral que le sirviera de coartada para presentar una dimisión que tenía decidida dos meses atrás«, aseguraron fuentes de UGT.