En 2022, el Colegio Oficial de Agentes de Aduanas y Representantes Aduaneros de Cantabria cumple 100 años. Puede decirse, por tanto, que es el primero de los creados en España.

Ubicado en la actualidad en el entorno de la Zona Franca de Santander, su misión es la ordenación de la profesión del Agente y Comisionista de Aduanas o Representante Aduanero, la representación del sector, y la defensa de los intereses profesionales de los colegiados, así como de los ciudadanos y de los consumidores y usuarios de los servicios.

Además, cuenta con demarcación en las ciudades de Santander, Burgos y Ciudad Real, siendo en este sentido el único del país que cuenta con colegiados en tres Comunidades Autónomas diferentes.

El Colegio, que actualmente preside Félix Antonio López Hoya, está preparando diferentes actos conmemorativos para este año, cuando también se celebra el 150º aniversario del puerto de Santander.

Aunque fue constituido oficialmente en la Cámara de Comercio de Santander el 23 de noviembre de 1922, se ha constatado su existencia desde mucho antes en la ciudad, donde aquellos registrados como comisionistas de aduanas, comisionistas de tránsito, y más tarde, agentes y comisionistas de aduanas, fueron poco a poco agrupándose en consorcios, asociaciones y federaciones.

Historia de los agentes de aduanas en Santander

De hecho, el 3 de noviembre de 1.893 se produjo la explosión del barco de vapor ‘Cabo Machichaco’ y las crónicas que se publicaron hablan de que se vio afectado el edificio que albergaba al Consorcio de comisionistas de aduanas y tránsito.

Se trata, pues, de la entidad del sector relacionada con el comercio internacional más antigua de España, dice López Hoya, que recuerda que también el Código de comercio de 1.885 habla de comisionistas de tránsito, por lo que la antigüedad podría ser incluso mayor.

Repasando la historia del recinto portuario, el presidente del Colegio explica que aunque había funcionado como puerto secundario de embarque de las lanas castellanas en la Edad Moderna, desde mediados del siglo XVIII, se convirtió en el puerto más importante del Cantábrico y el primero de España para la distribución de los trigos y harinas de Castilla.

Fue en 1.748 cuando se abrió el Camino de las Harinas, que conectaba Burgos con Santander y convertiría al puerto en uno de los principales del norte del país. Más tarde, llegó la creación del Consulado de Mar y Tierra, y en 1.753, la apertura del camino de Reinosa para potenciar el comercio de lanas y harinas de Castilla.

Sus tráficos recibieron un importante impulso a partir de 1.765, cuando el puerto fue habilitado para comerciar con las colonias americanas. El auge del comercio de harinas y la importación de productos coloniales favoreció el establecimiento de la vía férrea entre Alar del Rey y Santander.

El puerto, que iba ganando importancia entre las navieras, fue incorporando líneas regulares con Bayona, Nantes, Londres y Liverpool, además de las de las Antillas españolas.

Desde entonces, el agente de aduanas ha seguido siendo una figura clave en Santander, contribuyendo a la internacionalización de la economía y poniendo sus conocimientos y experiencia al servicio de las empresas, que en la actualidad necesitan más que nunca el comercio exterior.

 

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