Europa quiere prohibir el bloqueo geográfico en el e-commerce

Europa quiere eliminar el bloqueo geográfico en el e-commerce.

El Consejo Europeo ha llegado a un acuerdo sobre un proyecto de Reglamento destinado a prohibir el bloqueo geográfico injustificado entre Estados miembros, que consiste en una práctica discriminatoria que impide al comprador on-line de un Estado miembro acceder a productos o servicios de sitios web basados en otro Estado miembro y adquirirlos.

La finalidad del Consejo es poner fin a la discriminación basada en la nacionalidad, el lugar de residencia o el lugar de establecimiento de los clientes, impulsando de este modo el e-commerce.

Según señalan desde el organismo internacional, las nuevas normas mejorarán considerablemente el sector del comercio electrónico y darán a los ciudadanos acceso a una mayor gama de bienes y servicios.

La decisión se ha tomado este lunes 28 de noviembre, seis meses después de que la Comisión Europea presentase su propuesta al Consejo, y sienta las bases para que las negociaciones entre Comisión, Consejo y Parlamento, que aún debe aprobar su posición, se inicien cuanto antes para finalizarlas durante el próximo 2017. 

Igualdad de acceso a los bienes y servicios

El principal objetivo de la propuesta es evitar la discriminación de consumidores y empresas en lo que se refiere al acceso a las condiciones de precio, de venta y de pago cuando compran mercancías y servicios en otro país de la UE.

Con arreglo a las nuevas normas, los comerciantes no podrán discriminar entre clientes por lo que se refiere a las condiciones generales, incluidos los precios, que ofrecen para la venta de bienes y servicios en tres casos.

Se trata de aquellos casos en que el comerciante vende mercancías que se entregan en un Estado miembro en el que el comerciante ofrece servicios de entrega o que se recogen en un lugar acordado con el cliente.

Según el texto aprobado por el Consejo, la diferenciación de precios no quedará prohibida, a diferencia de la discriminación de precios, de modo que los comerciantes conservan la libertad de ofrecer diferentes condiciones generales de acceso, incluidos los precios, y de dirigir sus servicios a determinados grupos de clientes en determinados territorios.

Por otra parte, los comerciantes no estarán obligados a entregar las mercancías a clientes fuera del Estado miembro en el que presten el servicio de entrega.