La crisis sanitaria ha colocado al correo estadounidense, U.S. Postal Service, en una situación dramática.

Los envíos postales, ya en caída libre desde hace años, han desaparecido prácticamente como consecuencia de la pandemia del coronavirus y el operador postal va viendo cómo se estrechan sus márgenes financieros.

Además, en esta situación juega también contra el Gobierno, con el presidente Trump enfrentado a una empresa pública que, a su juicio, ofrece trato de favor a ciertas empresas de comercio electrónico, como Amazon, en algo similar a lo que ocurre en España con Correos y la CNMC.

Caso similar al de España con Correos

En ambos casos se abren las dudas sobre la implicación del dinero público en actividades con un alto componente privado y que no encaja bien en la definición de servicio público clásico.

En este sentido, la Administración norteamericana se opone frontalmente a poner en marcha una operación de rescate del operador postal del país, ante la posibilidad de que las pérdidas acumuladas en la última década, así como por la crisis sanitaria, provoquen que la compañía se quede sin liquidez en septiembre.

Sin embargo, al mismo tiempo, los trabajadores del servicio postal norteamericano siguen al pie del cañón como empleados de un servicio esencial que se mantiene pese a las duras medidas que se han empezado a decretar en todo el país para contener el avance de la pandemia.