En un determinado punto de la legendaria película de José Luis Cuerda ‘Amanece que no es poco’ una persona grita: «Alcalde, todos somos contingentes, pero tú eres necesario«.

Hay que reconocer que la cultura vive años por delante. Al respecto y ya al pie de la calle, en estos precisos momentos, en los últimos días se han venido sucediendo peticiones de diversos colectivos y desafortunadas declaraciones de algunos políticos en relación con la prioridad que debería seguirse en el proceso de vacunación.

Esta situación refleja dos circunstancias que definen la realidad de las vacunas en España y en Europa.

Por un lado, la avalancha de peticiones apunta las carencias de un protocolo sanitario que debería haber estado cerrado y consensuado desde hace algo más de un mes de manera estricta, lo que, a su vez, señala la ausencia de gestión efectiva de la crisis sanitaria que se está produciendo tanto a nivel nacional, como autonómico.

Da la sensación de que estamos en un mercado persa en el que todo vale para saltarse la cola.

Por otro lado, hasta el 2 de febrero, la Administración central había entregado a las Comunidades Autónomas un total de 1.769.055 dosis, de las que se habían administrado 1.673.054, un 94,6% del total.

En palabras más claras que los números: la llegada de las vacunas al país es muy lenta y ni siquiera da para inmunizar a los colectivos que se han marcado como verdaderamente prioritarios, como son las personas mayores y el personal sanitario.

La producción de las vacunas es la que es, y la Comisión Europea se ha demostrado totalmente incompetente para meter en cintura a sus proveedores.

En definitiva, cualquier otra petición de prioridad en estos momentos parece extemporánea por prematura y porque da la sensación de que se está en un mercado persa en el que todo vale para saltarse la cola.

Además, ofrece mala imagen, o, al menos, no parece honrar el arrojo de profesionales que han servido con gran determinación en los peores momentos de la pandemia, y coloca ante el riesgo de que, como a la lechera del cuento, se derrame la leche del ordeño antes siquiera de llegar al mercado, porque al actual ritmo de vacunación, España no llega al 70% de población vacunada para el verano, tal y como se pretende, de ninguna de las maneras. Y ya veremos a fin de año, cuanta población se ha logrado vacunar.

Está muy claro que el que no llora no mama, pero también que contra el vicio de pedir, está la virtud de no dar.