Si hay que algo que caracteriza al sector logístico es la heterogeneidad de los diferentes segmentos de actividad que lo componen.

Esta diversidad se refleja en el impacto que ha tenido la actual situación de crisis sanitaria global sobre la actividad de cada uno de ellos.

Así, por poner casos extremos, las entregas asociadas al canal de comercio electrónico se han disparado hasta el punto de que pedidos que hasta ahora se realizaban en menos de 24 horas, ahora acumulan hasta una semana de retrasos.

Mientras, en el otro extremo, las plantas de automoción españolas están paralizadas irremediablemente por causas de salud pública, con cadenas de suministro ‘just in time’, aprovisionamientos justos para cada ciclo de producción y un modelo industrial en una profunda transformación.

Similar situación se extiende al resto del sector industrial español, ante la falta de suministro de piezas y materias primas.

De igual manera, también se nota una debilidad en la demanda de bienes intermedios tanto a nivel nacional como, de manera creciente, a escala internacional.

De hecho, se están empezando a producir ERTEs en algunas industrias, anticipando el efecto en el empleo que puede tener la crisis sanitaria global.

Así mismo, en los canales de Horeca y restauración, incluidas las plataformas de reparto de comida y otros productos a domicilio, se ha producido una situación de paralización completa, lo que está teniendo un efecto devastador en algunas flotas de transporte privado y autónomos que trabajan en estos segmentos.

Incremento en la demanda doméstica

Sin embargo, esta debilidad de la demanda industrial contrasta con el incremento de la demanda de los hogares, sobre todo en lo relacionado con productos alimentarios y otros bienes esenciales.

Ahora, la duda se centra en discernir si este incremento en la demanda privada ha sido puntual y circunscrito a los días anteriores a la instauración del estado de alarma o si, por el contrario, puede mantenerse algo más en el tiempo, a medida que las familias vayan necesitando nuevos bienes de consumo en su situación de aislamiento.

Por el momento, esta situación ha disparado la actividad de la gran distribución en términos generales y, por ende, de las empresas de transporte y almacenamiento que trabajan para este sector, mientras que, en paralelo, se mantiene la demanda en Europa de los productos alimentarios españoles.