Si hay algo que caracteriza a la crisis sanitaria que se vive en estos momentos es la parálisis que está provocando a todos los niveles de la actividad económica.

En el ámbito del transporte, esta falta de movimiento se traduce en una drástica bajada de los viajes que se deja sentir de manera desigual, en función de cada segmento, aunque, a más largo plazo, amenaza con atenazar toda actividad económica, si la situación se prolonga.

Así mismo, la falta de movimiento se traduce en un aumento de la capacidad de transporte, tal y como describen los registros del ‘Transport Market Monitor‘, de tal manera que la disponibilidad de vehículos pesados se ha disparado un 70,39% anual en abril.

Lógicamente, con la oferta disparada, los precios viven un proceso contrario de caída, aunque no tan brusca, pero sí notable, de un 12,18%.

Hasta marzo de este mismo año, ambas magnitudes seguían un esquema similar al de 2019, de tal modo que, en condiciones normales, deberían haberse aproximado en abril, una tendencia que habría sido la misma hasta el verano.

Sin embargo, la crisis sanitaria he provocado que el exceso de vehículos disponibles, posiblemente llegados a otros segmentos de aquellos negocios más golpeados por las medidas de confinamiento dictadas en diversos países europeos, lleve al sector al borde de una guerra de precios, un escenario que, a medio plazo, podría tener efectos sobre el número de competidores existentes en el mercado.

transport market monitor abr 2020