En los últimos 25 años, gran parte de las empresas del sector del gran consumo tendía a externalizar las operaciones de almacenaje y transporte, pero con el tiempo, la relación entre fabricantes y operadores logísticos ha ido cambiando. Así, mientras que antes los contratos tenían una duración media de cinco años, ahora la mayoría de los acuerdos duran tres años o incluso se revisan anualmente.

De hecho, en el sector del gran consumo es habitual que los fabricantes lancen continuamente licitaciones para externalizar sus servicios, confiando en el operador que realice la mejor oferta. Esto tiene un impacto directo sobre las empresas proveedoras, que no pueden realizar inversiones significativas en mejoras estructurales o automatización, según recoge un estudio de Miebach Consulting.

Como consecuencia, la mayoría de los centros de distribución de productos de gran consumo cuentan con pocos recursos tecnológicos y siguen funcionando con estanterías, carretillas y, como mucho, sistemas de picking por voz.

Al mismo tiempo, el e-commerce está aumentando la presión por mantener los costes y empujando a los operadores hacia un cambio de modelo que pasa necesariamente por la automatización de procesos. Sin embargo, en la mayoría de los casos esto exige entre cinco y ocho años de amortización, un plazo superior a la media de los contratos.

En este sentido, las empresas del sector se han dado cuenta de que presionar a los operadores con licitaciones anuales no resulta beneficioso para nadie. Por ello, cada vez es más frecuente que muestren a los operadores cuál es su visión sobre los centros logísticos del futuro, para tener la seguridad de que la propuesta logística está alineada con sus objetivos de servicio, coste y flexibilidad.

Varias opciones

Si la empresa está interesada en un cambio estructural, puede desarrollar las instalaciones con un promotor y posteriormente buscar una empresa para operar en ellas. Este modelo tiene sentido cuando la solución logística es muy específica y sería de poca utilidad para otro cliente.

Otra opción es prescribir una solución logística y desarrollar un tender con operadores, pero el contrato ha de ser lo suficientemente largo como para poder amortizar la instalación. Se trata de una solución adecuada siempre y cuando exista confianza en la capacidad los operadores para implantar la tecnología propuesta y operar con ella.

En ambos casos, es imprescindible contar con un equipo de expertos en automatización que tome las decisiones adecuadas y asegure el rendimiento de las inversiones.