El Gas Natural Licuado es un combustible de transición necesario para descarbonizar las actividades de transporte marítimo mientras la producción de combustibles de cero o bajas emisiones de carbono siga siendo insuficiente.

Así lo ha asegurado la Comisión Europea, tras las críticas recibidas por parte de diversos grupos medioambientales por la inclusión del GNL en la directiva FuelEU Maritime, que pretende contribuir a la descarbonización del sector.

En opinión de sus detractores, la inclusión del gas ralentizará la adopción de otras opciones de cero emisiones. Sin embargo, tal y como señala el director de Movilidad e Industrias Energéticas Intensivas de la Comisión Europea, Joaquim Nunes de Almeida, hay que ser conscientes de que no es realista realizar un cambio repentino hacia los electrocombustibles y los biocombustibles avanzados.

Durante una conferencia organizada por Euractiv, ha explicado la difícil situación que atraviesa la industria del transporte marítimo por el aumento del precio de los combustibles y la falta de alternativas reales por el momento.

Es por ello que en el diseño del paquete de medidas ‘Fit for 55‘, desde Bruselas han preferido establecer objetivos más escalonados para dar tiempo a la industria de los combustibles sostenibles para aumentar su producción y conseguir que con el tiempo, esté disponible la cantidad necesaria para atender la demanda del sector.

Por otro lado, desde la Comisión han propuesto incluir al transporte marítimo en el sistema de comercio de emisiones, que pone precio a las emisiones de carbono.

Un nuevo escenario

Desde CLIA y Sea Europe, han valorado todas estas medidas encaminadas a mejorar la sostenibilidad, pero han expresado su preocupación por aquellas que podrían incrementar los costes del sector en un periodo en el que aún se está recuperando de la difícil situación vivida durante la crisis sanitaria.

En este sentido, desde la industria de cruceros sostienen que la normativa ofrece la oportunidad de establecer un escenario en el que todos ganen, pero para ello es necesario que los impuestos que se puedan recaudar sean reinvertidos en el sector del transporte marítimo.

Desde Bruselas aseguran, a este respecto, que el objetivo es destinar todo lo recaudado, tanto a través del esquema de comercio de emisiones como de las posibles multas que se establezcan a través de la directiva FuelEU Maritime se dedicarán a la innovación, a la introducción de nuevas tecnologías y a la renovación de las flotas.

En el caso del sector cruceros, a lo largo de los próximos años se combinarán diferentes tecnologías de propulsión y baterías, con el objetivo de cumplir con todos los requisitos que establece la regulación y conseguir una navegación completamente neutra en carbono. 

En este sentido, el hidrógeno resulta problemático para la industria de los cruceros por el espacio requerido, cuadruplicando el necesario para los combustibles fósiles, pero sí se han puesto en valor las ventajas de opciones como el GNL sintético.