Royal Mail

El pasado 10 de julio, el Gobierno británico anunció su intención de desprenderse de la mayor parte de sus acciones en Roya Mail a través de una oferta pública de acciones a lo largo de este año fiscal.

La decisión de vender se justifica en la necesidad que tiene Royal Mail en innovar e invertirdónde y cuándo sea necesario con el fin de mantener la competitividad y aprovechar las oportunidades cuando se presentan” y el acceso a los mercados de renta variable y de deuda permitirá a la compañía afrontar su crecimiento y competir en el mercado mundial de paquetería y mensajería junto a otros importantes actores de capitaql privado, según el comunicado oficial.

En todo caso, el Gobierno británico matiza que la fecha exacta de venta de Roya Mail no se ha fijado y su decisión se verá influenciada por “las condiciones del mercado en el momento de la transacción, la demanda de los inversores y el objetivo general del Gobierno para conseguir una mayor rentabilidad para los contribuyentes”.

Empleados y accionistas

Como parte de los planes para sacar a Royal Mail a la Bolsa de Londres está que los empleados de la compañía reciban acciones gratuitas de Royal Mail. En principio, los empleados recibirán el mismo número de acciones en todos los grados profesionales, con una asignación proporcional para los empleados a tiempo parcial. Esto creará el mayor plan de acciones para empleados de cualquier privatización en el  Reino Unido desde hace casi 30 años.

Así, la gran mayoría de los 150.000 empleados de Royal Mail Group Limited en el Reino Unido tendrá derecho a acciones gratuitas si cumplen con ciertos criterios. Además, los trabajadores de la compañía tendrán después la opción de comprar acciones adicionales a través de la oferta pública de venta y recibirán prioridad en la atribución de las mismas.

Ante el temor laboral que puede suponer para los empleados la privatización de Royal Main, en el anuncio se confirma que los contratos de trabajo y los términos y condiciones de los empleados existentes en la red central permanecerá en las mismas condicionespor lo menos durante un periodo de tres años  desde la venta, a menos que se varíen por consentimiento mutuo”, matiza el comunicado oficial del Gobierno británico.

A pesar de perder la compañía su titularidad pública, también se advierte que Royal Mail tendrá que mantener su carácter de servicio universal y, una vez privatizada, seguirá sometida a la ley británica de Servicios Postales de 2011, por lo que cualquier cambio sustancial en su estructura o actividad tendría que ser aprobado por las dos Cámaras del Parlamento Británico.