En el marco del Salón del Automóvil que se está celebrando estos días en Barcelona, desde el Gobierno han asegurado querer dar continuidad a los planes PIMA para incentivar la compra de vehículos comerciales, por lo que el Ejecutivo «ya trabaja en la edición número 5», en la que primará el aspecto medioambiental.

En este sentido, las ayudas directas a la adquisición de vehículos se centrarán a partir de ahora en impulsar las tecnologías más limpias y verdes, por lo que el PIVE 8 será el último de impulso general a la renovación del parque de vehículos y, ahora, las ayudas directas se concentrarán en el PIMA, que tiene una dimensión mucho menor.

Así, después de que el pasado noviembre se pusiera en marcha el plan PIMA Aire 4, con 9,6 millones de euros en ayudas a vehículos comerciales, que debían compartir con vehículos de gas y bicicletas de pedaleo asistido, la nueva edición se plantea desde una perspectiva también «más amigable con el medio ambiente», según ha señalado el director general de Industria, Víctor Audera.

En lo que respecta a otros incentivos de tipo fiscal demandados por los fabricantes de automóviles, como son la reducción del impuesto de matriculación y el de circulación, el secretario de Estado de Hacienda, Miguel Ferre, ha descartado en el mismo acto que esta medida sea posible a corto plazo.

Además, también ha rechazado que el Ejecutivo vaya a acortar la distancia en precio de la gasolina y el diesel con el argumento de que aumentar el precio del segundo sería atacar la competitividad del sector del transporte.

Por otra parte, desde Hacienda también han indicado que el Ejecutivo está trabajando en un nuevo reglamento actualmente, por el cual la cesión en especie de los vehículos energéticamente eficientes por parte de las empresas a sus trabajadores se podrán beneficiar de una reducción de hasta el 30% del IRPF, una reducción que beneficiaría a unos 90.000 vehículos según Anfac.