La Junta Directiva de la Federación Gallega, Fegatramer, ha analizado la situación del sector derivada de la crisis del coronavirus. Aunque pueda parecer que el transporte de mercancías ha seguido trabajando con cierta normalidad, el descenso de la actividad en la mayoría de los sectores ha supuesto una caída en picado de las cargas y han aumentado muchísimo los kilómetros que los camiones tienen que recorrer en vacío.

Por otra parte, el exceso de oferta de vehículos ha hecho que los precios bajaran, y aunque el precio del gasóleo ha disminuido, solamente ha compensado mínimamente las circunstancias negativas que afectan al sector.

Durante la reunión telemática, se ha agradecido el comportamiento de ciertos cargadores que no obligan a los conductores a realizar la carga y descarga, frente a otros que siguen teniendo comportamientos incorrectos. Desde Fegatramer, creen que es necesario prohibir esta actividad por parte de los transportistas, al menos en los servicios de larga distancia de carga general.

Si bien es cierto que durante la crisis sanitaria, la Administración ha realizado algunas modificaciones normativas en beneficio del sector, la mayoría han tenido que ser peleadas por las asociaciones. Las primeras semanas fueron una lucha constante para exigir los cambios imprescindibles para poder seguir realizando una labor esencial en el país.

Asimismo, las empresas de transporte han tenido problemas con los ERTEs, dado que en apariencia el transporte no ha parado, y en muchísimas empresas ligadas a la industria del automóvil, la obra pública y construcción, el cese de actividad fue casi total.

Transporte en Galicia

En el caso de Galicia, la crisis del Covid-19 se puede ver agravada por la situación en la que estaban muchas industrias de la zona. El cierre total o parcial de ciertas empresas podría tener consecuencias impredecibles en el transporte, y de momento ya se ha conocido el despido de más de 500 trabajadores de Alcoa.

Para la Federación es especialmente preocupante también el caso de Endesa As Pones, que ha tenido que realizar grandes inversiones para rebajar el nivel de emisiones, así como el futuro de Ence, y de ciertas industrias electrointensivas, como Megasa, Ferroatántica o Intasa, pues su cierre conllevaría la pérdida de muchos empleos.

Respecto al interés de Seopán en que el Gobierno implante peajes en las autovías, los transportistas gallegos creen que ya realizan una gran aportación para las infraestructuras y que la carga que soporta la Comunidad Autónoma con la AP-9 ya es bastante elevada. En este sentido, temen una subida de los impuestos del gasóleo, que tendría un fuerte impacto en la región por su situación periférica.

Por último, el transporte gallego ha solicitado nuevas medidas para ayudar a las empresas del sector en su restructuración y en la renovación de flotas, un plan de aparcamientos para camiones, la bonificación de los peajes en las autopistas y la coordinación de las distintas normativas de transporte y de tráfico en España, y la apertura de vías específicas sin restricciones de tráfico para el transporte de mercancías.