Coincidiendo con la finalización del estado de alarma, la Asociación de Empresas de Carretillas Elevadoras ha publicado los resultados de un estudio sobre el impacto del Covid-19 en el sector.

Desde mediados de marzo, la actividad ha caído significativamente, a pesar de que las carretillas elevadoras son una industria auxiliar de los servicios esenciales. El momento más crítico fue el periodo comprendido durante los días 30 de marzo y 9 de abril, donde quedaron cerradas todas las actividades no esenciales.

A partir de ese momento, se ha experimentado un paulatino repunte, reforzado con el inicio de la desescalada. La actividad más castigada ha sido la venta de carretillas elevadoras. Las ventas han sido prácticamente inexistentes en el 46% de las empresas del sector y solamente un 16% no se han visto afectadas, pero en muchos casos se debe a operaciones comprometidas con anterioridad.

En cuanto a los alquileres de corto plazo, un 26% de las empresas han registrado un descenso igual o inferior al 30% de la facturación y un 22%, han experimentado caídas superiores al 60%. En los de largo plazo, el 50% ha experimentado caídas inferiores al 30% y solo el 8% ha anotado un descenso superior al 60%.

El mayor problema han sido las renegociaciones o moratorias, a las que han tenido que acudir el 64% de las empresas. Respecto a la reparación y mantenimiento de carretillas elevadoras, el 28% de las empresas no ha notado variaciones significativas, pero más de un 60% han percibido un descenso en la facturación de entre el 40% y 70%.

Recuperación 

Teniendo en cuenta todos estos datos y la progresiva recuperación de la actividad, casi el 80% de las empresas espera alcanzar en septiembre de 2020 entre el 70% y 80% de la actividad habitual.

Desde Aece, recuerdan que más del 50% de las empresas han tenido que acogerse a un ERTE y el 62% han obtenido un préstamo del ICO en este periodo, en el que han tenido que realizar un gran esfuerzo para adaptarse a las nuevas circunstancias. Ahora, reclaman medidas urgentes para reactivar las ventas y no someter a más tensiones al mercado laboral y financiero, como un Plan Renove.