Los precios de las acciones en el sector del transporte de contenedores se mantienen a la baja desde primeros de marzo, fruto de la tormenta que está viviendo el mercado de valores en todo el mundo. Los inversores aún están tratado de evaluar el impacto económico del Covid-19, pues el miedo puede generar una crisis similar a la de 2008-2009.

Los mercados se mantendrán en una situación muy volátil mientras no haya evidencias de la contención del virus y una mayor claridad sobre su impacto neto en la economía, así como una respuesta política global. Por ello, los resultados de las navieras en 2020 se verán muy afectados y de hecho, ya han empezado a cancelar escalas, entre otras medidas, para minimizar sus pérdidas, aunque ello suponga una menor fiabilidad de sus servicios.

En lo que se refiere a los operadores portuarios, que empezaron el año con una tónica positiva, están atentos a la evolución del coronavirus. No obstante, las acciones de los terminalistas han registrado grandes caídas, a excepción de las de DP Worlds. El índice portuario de Drewry se ha reducido un 22% y en su opinión, mientras se mantenga la situación y se siga extendiendo a zonas clave del consumo, aumentará el riesgo de una recesión profunda, pudiendo recuperarse el comercio marítimo hacia 2021 o 2022.

En el ámbito de los graneleros, los fletes se mantienen bajo presión por los cambios en la oferta y la economía. Los precios seguirán reduciéndose en abril a medida que más países adopten medidas de confinamiento por la pandemia, si bien la normalización de la situación en China da una esperanza al sector, que espera que en los próximos dos meses aumente la producción de acero, así como la importación de mineral de hierro y carbón.

Gaseros y petroleros

En el mercado del GNL, los fletes se han reducido en el primer trimestre con la expansión del virus. Las importaciones de Gas Natural Licuado en China se han reducido abruptamente en los últimos tres meses, ya que los principales importadores se han visto obligados a paralizar sus operaciones por causa de fuerza mayor.

Por su parte, las tasas en el ámbito de los petroleros han repuntado en marzo por el aumento de la demanda, motivado por el descenso en los precios del crudo y el aumento de la actividad de flete en la mayoría de las rutas comerciales. Las acciones en este mercado se han recuperado en las últimas semanas, pero el ascenso no se mantendrá en el tiempo, ya que la economía global seguirá debilitándose y el Covid-19 seguirá impactando con fuerza en las actividades económicas.

En cuanto a los buques que transportan otro tipo de productos petrolíferos diferentes al crudo, las tasas han aumentado en el último mes por el crecimiento del almacenamiento de esta clase de productos. Los clientes esperan beneficiarse del aumento de los precios a corto plazo, pero la actividad económica global pondrá en riesgo este mercado.