La única conexión que tiene un vehículo con la superficie por la que circula son los neumáticos. En consecuencia, un buen cuidado y mantenimiento son esenciales para mantener la seguridad de los que están dentro y fuera.

A pesar de ello, los conductores suelen infravalorarlos y son muchos los que circulan con ellos en mal estado. Entre los problemas que pueden afectar a esta parte del vehículo, destaca la elevada presión, que acabará por afectar al agarre, aunque tampoco es recomendable llevar la presión muy baja, ya que la goma terminará por desgastarse por los laterales.

Además, un mal estado de los neumáticos puede dañar otros elementos, como los frenos, ya que se pueden producir rebotes, alargando la frenada. También pueden repercutir en la propia dirección del vehículo, obligando a cambiar la trayectoria continuamente.

Del mismo modo, una gran cantidad de los elementos electrónicos dependen del buen mantenimiento de los neumáticos, como el sensor de presión o el control de tracción. Desde Continental recuerdan que mantener la presión correcta de los mismos es vital para mantener la seguridad, evitar su desgaste prematuro y no aumentar el consumo de combustible.

El fabricante está comprometido con el diseño de modelos que se adapten a las necesidades de los conductores. En consecuencia, sigue desarrollando nuevas tecnologías para ofrecer esa mayor seguridad, así como una mayor eficiencia y un mayor manejo en la conducción.

Sus nuevos modelos serán más inteligentes, pudiendo ajustar su propia presión de aire de acuerdo con la situación de conducción, las condiciones de la carretera y el clima. Igualmente, tendrán un impacto ambiental menor, ya que durarán más tiempo y estarán interconectados con el automóvil.