Puerto de Rotterdam

Las empresas extranjeras que inviertan en puertos europeos deben ajustarse a la regulación comunitaria.

Tras la publicación en septiembre de 2017 de una propuesta legislativa de la Comisión Europea para el control de las inversiones en la Unión Europea, la Organización Europea de Puertos Marítimos, Espo, ha valorado el hecho de que se haga hincapié en la transparencia, ya que el sector portuario genera mucho movimiento de capitales.

En las últimas décadas, los puertos europeos se han beneficiado de grandes inversiones procedentes de países no comunitarios, tanto en los activos como en las sociedades gestoras de las instalaciones portuarias. En el sector reconocen su importancia y entienden que un sistema más abierto debería ser uno de los principios básicos  de la política de comercio europea.

Los puertos son indispensables para el suministro de bienes y el desarrollo de la cadena logística. De hecho, dada su situación geopolítica y su localización, algunos pueden convertirse en un punto esencial en caso de emergencia para garantizar la conectividad de ciertas regiones con los mercados principales.

Desde la Espo valoran el hecho de que se regulen los mecanismos de control existentes a nivel comunitario, sin imponer a los Estados Miembros que desarrollen los suyos, ya que la regulación puede servir como guía para algunos países, evitando la toma de decisiones políticas que podrían verse influenciadas por terceros países.

De este modo, la UE se pone al nivel de otras zonas comerciales como Estados Unidos, Canadá, Australia, China, Rusia o Japón, que ya cuentan con políticas de este tipo, aunque es importante que en su aplicación no se pongan en peligro las inversiones en curso y se tenga en cuenta la diversidad de los diferentes puertos.

Competitividad y reciprocidad

En cualquier caso, desde la Organización señalan que la Comisión Europea debe respetar el mismo marco que los Estados Miembros y demostrar transparencia en la política de selección de los proyectos de la red TEN-T que recibirán financiación europea, pese a su interés en controlar las inversiones que afecten a este tipo de iniciativas.

Asimismo, piden que las inversiones respeten la competitividad y las normativas de ayudas estatales y recuerdan que las empresas extranjeras deben ajustarse a la regulación comunitaria, igual que las europeas, que deberían tener también acceso a los puertos extranjeros, aplicando el principio de reciprocidad y acceso no discriminatorio.