Los transitarios de Madrid buscan mejorar la práctica diaria en las aduanas.

Las armas de la administración aduanera para luchar contra el comercio ilícito son limitadas, por lo que el OEA puede ejercer como aliado.

En la Unión Europea, cada minuto se envían de media más de 500 declaraciones aduaneras, de las que gran parte corresponde a compras ‘on-line’. El comercio electrónico, con un crecimiento sin parangón en los últimos años, supone un volumen de recaudación enorme en las aduanas, tal y como se ha señalado durante una jornada sobre comercio transnacional y economía digital en Tarragona.

Sin embargo, en 2018, de cada 100 productos que se han detectado que no cumplían con los estándares de comercialización europeos, el 60% procedía de países no comunitarios, principalmente de China.

Esto supone un riesgo para el consumidor y genera un importante problema de competitividad para las empresas comunitarias, pero actualmente las armas de las administraciones aduaneras para luchar contra el comercio ilícito son limitadas.

Por ello, se ha destacado la figura del Operador Económico Autorizado, OEA, como aliado en la lucha contra el fraude y colaborador necesario de la aduana para hacer frente a los desafíos del e-commerce.

El OEA actúa como un operador económico de confianza que tras mostrar a la aduana cómo realiza sus operaciones, es auditado y pasar a ser operador de confianza. De este modo, ya no se focaliza el control sobre él y la aduana puede dedicar sus esfuerzos a aquellos operadores que no son de su confianza.

Directiva europea sobre el IVA

Por otro lado, durante la jornada se ha explicado que la nueva directiva europea sobre IVA que empezará aplicarse en el año 2021 en la Unión Europea supondrá un mayor control sobre el comercio electrónico.

Se eliminará la exención del impuesto para envíos de pequeño valor y todas las mercancías tendrán que ser declaradas, por lo que la aduana tiene ante sí un gran reto.

En primer lugar, porque aumentará notablemente el número de mercancías a despachar cada día, pero también por cómo se realizará el análisis de riesgo y cómo se va a repartir el IVA en los distintos Estados Miembros, de importación o de consumo del producto.