Las plataformas digitales son una realidad económica asentada que aprovecha las lagunas legales para generar una ventaja competitiva que, en la economía tradicional, se considera que podría llevar a considerarse competencia desleal.

En este sentido, la Comisión de Empleo del Parlamento Europeo ha emitido un dictamen en el que afirma que «las ventajas competitivas de determinadas empresas que operan en la economía de plataformas sobre la economía tradicional son inaceptables si se basan en una protección social insuficiente y la elusión fiscal».

De igual modo, los europarlamentarios también consideran que las plataformas tienen que estar obligadas a «cumplir la legislación de la UE relativa al sector del transporte», así como el resto de obligaciones legales del ámbito laboral y social.

Sin embargo, la Comisión también contempla las plataformas como un modelo nuevo e innovador, por lo que pide una normativa a nivel europeo, con una«estrategia para garantizar buenas condiciones de trabajo para los trabajadores de plataformas equiparándolas, cuando sea necesario, con las de los autónomos, con pleno respeto por la diversidad de los modelos nacionales del mercado laboral, la autonomía de los interlocutores sociales, las competencias nacionales y la oportunidades y flexibilidad que brinda la economía de plataformas».

La posición de la Comisión, que deberá concretarse en un futuro informe, parece avanzar en un camino intermedio que busque un equilibrio que permita el desarrollo de las plataformas digitales, sin perder de vista una cierta protección para sus trabajadores.