Francia autoriza las 44 toneladas para el transporte nacional.

El transporte evita el nacionalismo de Le Pen pero se enfrenta a una subida de impuestos con Macron.

Los europeístas respiran aliviados este lunes 8 de mayo después de que el pueblo francés haya elegido presidente a Emmanuele Macron, tumbando así un proyecto nacionalista de Le Pen que habría traído consigo el restablecimiento de fronteras y aduanas en Francia.

El nuevo presidente francés es conocido en el sector del transporte por carretera internacional al haber impulsado, desde el Ministerio de Industria que gestionaba, el salario mínimo para conductores extranjeros que entró en vigor el 1 de julio de 2016.

Ahora, desde la presidencia, Macron proyecta luchar contra la competencia desleal en el sector y revisar la normativa sobre los trabajadores desplazados, ya que apuesta por establecer las mismas normas sociales y salarios para todos los conductores en Europa.

El ideal coincide con el de la Comisión Europea, desde la que han trasladado en varias ocasiones la necesidad de unas normas comunes en el mercado único que quiere para el viejo continente, aunque teniendo en cuenta las especificidades de un sector como el del transporte por carretera.

Otro punto en común pivota sobre los principios de «pago por uso» en las carreteras y «quien contamina paga». Buena parte de los 50.000 millones de euros que Francia prevé invertir en infraestructuras serán sufragados con un aumento de dos céntimos por litro en el Ticpe, el impuesto sobre los carburantes por el que la administración francesa optó tras renunciar a la Ecotasa.