camiones comiendo conductor dumping

Las empresas buzón ocasionan «un gravísimo perjuicio al tejido empresarial español de transporte por carretera», según Fenadismer.

Entre las medidas de lucha contra el fraude que contiene el nuevo Plan Director de la Inspección de Trabajo 2018-2020 se encuentra como actuación prioritaria la lucha contra las empresas buzón.

Para erradicar esta práctica empresarial que podría suponer competencia desleal, la Inspección de Trabajo va a iniciar una campaña de inspección de este tipo de empresas, en colaboración con la Agencia Tributaria, la Inspección de Transportes y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, según confirma Fenadismer en un comunicado emitido esta semana.

De igual modo, como explica Fenadismer, si en el curso de estas inspecciones se detectara la comisión de algún presunto delito relativo a la trata de seres humanos  se dará traslado a la Fiscalía para el inicio, en su caso, de un posible procedimiento penal contra las empresas infractoras y sus representantes.

Desde Fenadismer se insiste en pedir «una actuación más eficaz a las Inspecciones de Transporte y de Trabajo para combatir la competencia desleal que de forma cada vez más preocupante vienen ejerciendo las empresas de transporte deslocalizadas en otros países de la Unión Europea con menores costes laborales y fiscales, pero que continúan operando en el mercado español de transporte».

A juicio de la organización, «esta situación de competencia desleal, practicada dentro y fuera de nuestro país, está ocasionando un gravísimo perjuicio al tejido empresarial español de transporte por carretera, conformado en más de un 85% por pequeñas y medianas empresas».

Las flotas radicadas en países del Este de Europa, a tenor de lo manifestado desde la asociación de transportistas, «controlan ya casi una tercera parte del transporte internacional con origen o destino en  España, pese a que el origen o destino de nuestras mercancías no son precisamente los países donde se encuentran matriculadas dichas flotas».

De manera adicional, «resulta muy preocupante la expansión que en los últimos años están experimentando especialmente las empresas rumanas y búlgaras, que en un alto porcentaje corresponden a empresas deslocalizadas pertenecientes a grandes flotistas españoles, con crecimientos anuales superiores al 50%«.

«Esta circunstancia», insisten desde Fenadismer, «unida al uso fraudulento que se está haciendo en nuestro país por diferentes figuras empresariales que utilizan falsos autónomos, ocasiona un grave deterioro de la capacidad de competir de nuestras empresas y la degradación de las condiciones laborales de los trabajadores del sector».