La patronal de los concesionarios, Faconauto, ha valorado positivamente la aprobación del Plan Moves para incentivar la movilidad eficiente y sostenible, que tendrá una dotación de 45 millones de euros. Sin embargo, considera que el presupuesto «vuelve a ser insuficiente» y deja de lado el principal problema de movilidad que tiene España, como es el envejecimiento del parque.

En este sentido, echa de menos un plan integral que lleve aparejado el achatarramiento de los vehículos más antiguos. La edad media de los vehículos se ha situado en 2018 en 12,5 años y seguirá creciendo hasta situarse en los 13,7 años en 2025.

Esto supone que el 31,7% de los vehículos que circulan por las carreteras tiene más de 15 años. Por ello, desde la patronal creen que debería haberse establecido un plan que incluyera todas las tecnologías disponibles y recuerdan que eliminar de las ayudas los motores de combustión no permitirá que las rentas más bajas puedan acceder a los vehículos más eficientes.

Si el Plan Moves hubiera incluido los motores de combustión eficientes, se hubiera lanzado un mensaje de tranquilidad tras las declaraciones políticas vertidas en los últimos meses. Basta con echar un vistazo a los datos sobre matriculaciones, que ya encadenan seis meses consecutivos de caídas, para entender la preocupación de los usuarios.

Menos ayudas para el gas 

Por su parte, desde la Asociación Ibérica del Gas Natural para el Transporte, Gasnam, lamentan la reducción en más de un 80% de las ayudas para la movilidad con gas natural, después de que los planes Movea y Movalt ofrecieran más de 11 millones de euros para este tipo de unidades, principalmente vehículos industriales y furgonetas.

El Plan Moves destinará al vehículo pesado de gas natural entre 0,9 y 2,2 millones, dejando fuera a los turismos y furgonetas. Esto implica «un importante perjuicio para el sector del transporte profesional de pasajeros y mercancías«, especialmente para el vehículo pesado, que no cuenta con alternativas eléctricas con el suficiente desarrollo. 

El gas natural es un combustible alternativo capaz de reducir las emisiones que afectan a la salud y que puede ser de origen renovable, de modo que cuando se emplea en un vehículo el balance de CO2 es igual a cero o incluso negativo. Asimismo, proporciona una gran autonomía y un repostaje rápido, sin penalizar la carga útil como sí lo harían las baterías.