La entrada en vigor el 1 de enero de 2020 de la nueva regulación de la Organización Marítima Internacional respecto a los límites de azufre supuso un incremento del precio del combustible marino de entre el 35% y el 45%. Por extensión, aumentaron los recargos que debían abonar los cargadores a las navieras desde diciembre y enero, tal y como recuerdan desde la consultora Drewry.

Sin embargo, el crecimiento se ha invertido tras la caída de los precios del crudo provocada por la crisis sanitaria global motivada por el coronavirus, llegando a una reducción del 35% en los del combustible bajo en azufre entre enero y la primera mitad de marzo.

La buena noticia es que la parte correspondiente al combustible que está relacionada con las tasas de carga se reducirá, con lo cual los costes del combustible marino serán mucho menores de lo esperado. En este sentido, es probable que el coste extra que pagaban los cargadores por la norma IMO 2020 desaparezca de la cantidad final hasta que la economía se normalice.

Desde la consultora, recomiendan a los cargadores que revisen sus contratos para asegurarse de que pueden beneficiarse de esta caída en el precio del combustible y de que la cantidad abonada es la correcta.