fluctuación en el precio del gasóleo semana 36

Los precios del gasóleo y la gasolina han experimentado subidas del 0,2% en la última semana y acumulan quince días de incrementos.

En concreto, el litro de gasóleo alcanza un precio de 1,327 euros. A pesar del incremento experimentado del 0,2% durante la última semana, es un 2,2% inferior al registrado en enero y un 3,2% inferior al de la misma semana del año pasado.

En cuanto a la gasolina, el precio del litro asciende a 1,416 euros, lo que supone un 0,6% más que a comienzos de año y un 3,6% menos que en la misma semana de 2013.

La temporada estival se ha caracterizado por un nivel excepcionalmente alto de precios a finales de junio, cuando se marcaron máximos anuales, y por una fuerte bajada en julio, a la que siguieron leves subidas en agosto.

La actual contención de precios de los carburantes coincide con abaratamientos del petróleo en los mercados internacionales, de los que solo puede beneficiarse la zona euro de forma parcial debido a la devaluación de su divisa con respecto al dólar.

El barril de crudo Brent, de referencia en Europa, se cambia en la actualidad por 97,6 dólares, cinco dólares menos que hace una semana, mientras que el Texas ‘sweet light’ americano se sitúa en 91,4 euros, cuatro dólares menos.

Aumenta el precio en Europa

Los carburantes siguen siendo más baratos en España que en la media de la UE, donde el precio de venta al público del litro de gasóleo se sitúa en 1,406 euros y en 1,383 en la zona euro. Por su parte, el litro de gasolina alcanza los 1,557 euros de media en la UE de los 28 y 1,585 en la eurozona.

El precio del gasóleo se ha incrementado en la mayor parte de los países europeos durante la última semana. El país europeo con el menor precio en el gasóleo de automoción es, una semana más, Luxemburgo con 1,186 por litro, mientras que el gasóleo más caro se encuentra en el Reino Unido, con 1,658.

El menor nivel de precios finales con respecto a los países del entorno se debe a que España, pese a las subidas del IVA, a los mayores impuestos y a los nuevos gravámenes al biodiésel, sigue contando con una menor presión fiscal.