Evolución del precio del gasóleo en Europa semana 26 de 2015

El precio del gasóleo en España ha descendido durante la vigésimo sexta semana de 2015, cuarta de junio, con lo que ya encadena cinco semanas consecutivas de bajadas e inicia el verano de 2015 en racha descendente.

En concreto, el precio del gasóleo en España ha experimentado esta última semana un descenso del 0,4%, hasta situarse en 1,177 euros. A pesar de la tendencia en las últimas semanas, este carburante sigue siendo un 6,8% más caro que a principios de 2015, aunque un 12% más barato que en la misma semana del ejercicio anterior.

Por su parte, la gasolina ha experimentado un descenso del 0,8% en el precio medio de los surtidores españoles, hasta situarse en 1,325 euros, interrumpiendo de este modo los aumentos experimentados durante las cinco semanas anteriores. Este combustible es ahora un 15% más caro que en enero pero un 8,7% más barato que en la misma semana de 2014. 

Estos precios coinciden con un momento en el que el barril de Brent, de referencia en Europa, cotiza en torno a los 62 dólares, 1,5 dólares menos que la semana anterior. 

Precios en Europa

En este contexto, el precio de los carburantes sigue siendo menor en España con respecto a la media de la UE, donde el precio de venta al público del litro de gasóleo se sitúa en 1,296 euros euros y en 1,252 euros en la zona euro. Por su parte, el litro de gasolina alcanza los 1,491 euros de media en la UE de los 28 y 1,499 euros en la eurozona.

Así, el precio del gasóleo ha descendido ligeramente en la mayor parte de los países miembros de la UE durante esta última semana. El país europeo con el menor precio en el gasóleo de automoción es Luxemburgo, con 1,073 euros por litro, mientras que el gasóleo más caro se encuentra en el Reino Unido, a 1,707 euros.

En otros países próximos también es mayor el precio del gasóleo que en España, es el caso de Alemania, con 1,241 euros, Italia, con 1,463 euros, Francia, con 1,204 euros, y Portugal, en 1,255 euros. 

El menor nivel de precios finales con respecto a los países del entorno se debe a que España, pese a las subidas del IVA, a los mayores impuestos y a los nuevos gravámenes al biodiésel, sigue contando con una menor presión fiscal.