Evolución del precio del gasóleo en Europa semana 48 de 2015

El precio del gasóleo ha aumentado en España durante la cuarta semana de noviembre un 0,2% con respecto a la semana anterior, con lo que se establece en la media de los surtidores españoles a 1,053 euros.

No obstante, el gasóleo se mantiene cerca del mínimo anual marcado en octubre que, con 1,50 euros, suponía también el precio más bajo en España registrado desde 2010. Ahora, este carburante es un 4,4% más barato que a principios de 2015.

Por su parte, la gasolina ha experimentado un aumento del 0,8% en el precio medio de los surtidores españoles durante la última semana, hasta situarse en 1,165 euros, un importe un 1,3% superior al registrado en la primera semana del año.

El leve incremento en el precio del gasoleo se produce en un momento en el que el Barril de Brent, de referencia en Europa, parece haberse estabilizado entre los 44 y los 46 dólares, según los precios del último mes, aunque cotiza actualmente en torno a los 43,5 dólares, 2,5 dólares menos que la semana anterior.

Precios en Europa

El precio de los carburantes sigue siendo menor en España con respecto a la media de la UE, donde el precio de venta al público del litro de gasóleo se sitúa en 1,176 euros y en 1,135 euros en la zona euro. Por su parte, el litro de gasolina alcanza los 1,338 euros tanto en la UE de los 28 como en la zona euro.

El gasóleo se ha mantenido estable en la mayor parte de los países miembros de la UE durante esta última semana. El país con el menor precio en el gasóleo de automoción es Luxemburgo, con 0,969 euros por litro, mientras que el gasóleo más caro se encuentra en el Reino Unido, a 1,560 euros.

En otros países próximos también es mayor el precio de este carburante con respecto a España, es el caso de Alemania, con 1,123 euros, Italia, con 1,338 euros, Francia, con 1,092 euros, y Portugal, en 1,144 euros. 

El menor nivel de precios finales con respecto a los países del entorno se debe a que España, pese a las subidas del IVA, a los mayores impuestos y a los nuevos gravámenes al biodiésel, sigue contando con una menor presión fiscal.