A pesar del aumento de las restricciones en todo el mundo para frenar la expansión del coronavirus, con el consiguiente descenso en el consumo de los derivados del petróleo, principalmente gasolinas, gasóleos y keroseno de aviación, los grandes productores siguen generando petróleo, lo que está llevando a un exceso de oferta, que permanece en tanques de almacenamiento.

La infraestructura de almacenamiento está llegando ya al límite y solamente queda espacio para unos 1.300 o 1.700 millones de barriles, pero con la producción prevista, se agotará en el segundo trimestre. De este modo, tal y como explican desde El Economista, algunas empresas podrían verse obligadas a vender crudo a precios negativos. Con el último descenso, se encadenan cinco semanas consecutivas de caídas.

Los precios se han reducido más de un 60% desde que empezó el año, situándose el barril de petróleo Brent en torno a los 24 dólares en la actualidad, pero este superávit en la producción supondrá un aumento de las tasas de almacenamiento. La situación conducirá, probablemente, a reducir los precios por debajo de los 20 dólares para forzar el cierre de la producción.

Varios escenarios

Los analistas de Citigroup han revisado ya sus previsiones e indican que en el escenario más probable, el precio se reduciría hasta los 17 dólares. Sin embargo, en un escenario más pesimista y con una menor demanda, si el coronavirus sigue afectando a nuevas regiones, se situaría por debajo de los 10 dólares, a los que no se llegaba desde 1999.

Siendo optimistas, el precio podría alcanzar los 30 dólares por barril, pero para ello el impacto sobre la demanda tendría que ser mucho menor y deberían acordarse recortes en la producción de la OPEP. Actualmente, hay unos 4.518 millones de barriles, de una capacidad total de 6.250 millones.

En principio, el exceso de oferta impulsado por Arabia Saudí y Rusia llevará a almacenar alrededor de 1.100 millones de barriles en el segundo trimestre, si bien en el escenario más pesimista se agotaría toda la capacidad existente. Para evitarlo, pueden utilizarse petroleros y oleoductos de todo el mundo, lo que sería más costoso y solamente supondría un espacio adicional de 130 millones, que no sería suficiente.