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El puerto ha logrado consolidarse entre los cuatro primeros de la fachada noratlántica-cantábrica.

Por primera vez en 2018, el puerto de Ferrol ha registrado cifras positivas en su tráfico interanual, que ha crecido a un ritmo del 2,2% hasta julio, que ha sido precisamente el mejor de su historia. Los buenos datos de actividad en marzo, abril, junio y, sobre todo, julio, han permitido retomar la senda del crecimiento, pese a un mal arranque del ejercicio.

En los muelles del puerto gallego se han movido 1.270.151 toneladas en el séptimo mes del año, un 35,4% más que en las mismas fechas del ejercicio anterior y un 24,1% por encima de la media desde 2005. Estas cifras contrastan con la caída del 35,6% en enero y del 28,1% en febrero.

El tráfico de graneles líquidos ha alcanzado las 84.063 toneladas, el de mercancía general, 57.852, y el de graneles sólidos, 1.127.065, lo que en este tercer mercado supone un aumento del 51,8%. En el ranking de mercancías, despunta la bauxita, con 501.235 toneladas, y el carbón, con 481.697, seguidos de la alúmina, la chatarra, los aceites y la madera.

El balance anual de la Autoridad Portuaria recoge un total de 7.791.108 toneladas desde enero, frente a las 7.621.442 movidas a estas alturas de 2017. Además, desde agosto de 2017 hasta julio de 2018 se han manipulado 13.753.768 toneladas, frente a 12.987.148 transportadas en los 12 meses precedentes, un 5,9% más.

Con estos números, el puerto logra cumplir con su programación estratégica y consolidarse entre los cuatro primeros de su clase en la fachada noratlántica-cantábrica, junto a los de Bilbao, Gijón y La Coruña.