La Autoridad Portuaria de El Musel acaba de presentar dos iniciativas para la puesta en marcha de dos servicios de ferry, uno con el puerto irlandés de Cork y otro con el puerto de Poole, en el sur de Inglaterra. Ambas rutas surgen como consecuencia de la participación del puerto gijonés y de la Cámara de Comercio de Oviedo en el proyecto comunitario Proppose, en el que se trabaja desde 2008 para estudiar el mercado potencial del transporte marítimo de corta distancia en el Arco Atlántico.

Aunque la línea con Cork estará más dirigida al transporte y la de Poole al pasaje, «no serán exclusivas, sino que se podrán combinar. Serán como una autopista del mar, pero no estarán ligadas a ningún tipo de subvención por la Unión Europea«, ha explicado José Luis Díaz Rato, director del puerto.

Para el enlace Gijón-Cork ya hay varias navieras interesadas en la gestión de la ruta, entre ellas Brittany Ferries. Según los planes del puerto de Gijón, el enlace a Cork podrá ver la luz en el plazo de un año. El viaje en barco durará unas 39 horas, frente a las 66 que supone de conducción ininterrumpida para un camión. El coste en ferry será de unos 790 euros por viaje, frente a los 2.200 por carretera.

En cuanto a la ruta con Poole, el presidente de la Autoridad Portuaria de Gijón, Emilio Menéndez, anunciaba ayer que “en seis u ocho meses” esta nueva ruta marítima de ferrys podría estar operativa y que, además, se mantienen conversaciones para que tenga continuidad hacia el puerto de Aveiro, en Portugal. El trayecto duraría 37 horas en ferry (53 por carretera) y su coste sería de unos 721 euros, frente a 1.869 por carretera.

Además, Menéndez indicó que la empresa asturiana de transporte de pasajeros por carretera Alsa y la británica National Express, que pertenecen al mismo grupo, están “muy interesadas” en la apertura de esta línea.