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El puerto de Valencia cuenta con un PIF que en 2017 inspeccionó 14.535 TEUs.

Con el arranque de la licitación para su nueva terminal de contenedores, la que sería la cuarta del enclave, prevista para el próximo mes de noviembre, el puerto de Valencia acelera para ganar posiciones como uno de los principales hubs para la logística internacional de frutas y verduras en el Mediterráneo.

La dársena levantina quiere aprovechar la pujanza de sus tráficos de productos perecederos para ganar cuota de mercado y asentarse en el transporte marítimo internacional de contenedores reefer.

En este sentido, el 69% de los contenedores llenos que mueve el puerto valenciano son reefer, como ha explicado Mar Chao, directora comercial de la Autoridad Portuaria de Valencia en Fruit Attraction.

El año pasado, el recinto manipuló 792.350 toneladas de tráfico de importación y exportación de frutas, hortalizas y legumbres, un 4,18% más que el año anterior.

De ellas, el 95% se movieron en contenedores y el 5% restante como mercancía general no containerizada.

Para estos tráficos, el puerto de Valencia dispone de 2.860 enchufes para contenedores reefer, así como dos almacenes refrigerados, uno de ellos en el puerto de Valencia y otro en Gandia.

Además, el puerto de Valencia cuenta con un PIF que en 2017 inspeccionó 14.535 TEUs y que garantiza que la inspección de los contenedores se realiza en menos de 45 minutos, gracias a un procedimiento específicamente desarrollado para perecederos.

En septiembre del año que viene, el puerto de Valencia acoge la edición 2019 de la Cool Logistics Global.

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Mar Chao, directora comercial del puerto de Valencia en Fruit Attraction 2018.