La Autoridad Portuaria de Valencia ha recibido confirmación oficial de Puertos del Estado de que recibirá esta misma Semana Santa, antes de finales de marzo, por tanto, tal y como estaba previsto inicialmente, el informe sobre el proyecto de la terminal de contenedores norte.

Una vez cumplido este trámite, los responsables del enclave valenciano analizarán las posibles modificaciones que se han podido proponer para remitirlas a TIL y obtener su opinión, antes de que el consejo de administración le de el visto bueno definitivo.

Tal y como ha avanzado el presidente de la Autoridad Portuaria, Aurelio Martínez, tienen la intención de «ser muy escrupulosos con todo el procedimiento», dado que esperan con casi total seguridad recursosen losTribunales que podrían poner palos en las ruedas de un proyecto crucial para el futuro del enclave, aunque, al tiempo, estiman complicado que se logre paralizar el proyecto.

Repercusiones del bloqueo del canal de Suez en Valencia

Por otra parte, la Autoridad Portuaria sigue con especial atención la evolución del bloqueo del canal de Suez, por las repercusiones que puede tener para los tráficos de importación y exportación del enclave, especialmente en algunos tráficos estratégicos para el recinto, como pueden ser los de la industria cerámica, toda vez que el puerto gestiona unos 4.000 contenedores diarios de import-export.

Ante la situación, los responsables de la dársena levantina estiman que si se prolonga el bloqueo habrá desvíos y se van a retrasar servicios, aunque, si el bloqueo se limita a un máximo de una o dos semanas, podrían normalizarse los tráficos a medio plazo, dado que se va a notar un retroceso de los volúmenes en abril.

Especialemente se espera que los posibles desvíos puedan afectar a los servicios de transbordo en Valencia, mientras que en las importaciones podrián producirse retrasos, pero no pérdidas de tráficos.

Sin embargo, lo que más preocupa a la Autoridad Portuaria es la posible congestión que podría producirse una vez se resuelva el bloqueo en Suez, cuando un importante número de buques coincidirían en unas instalaciones portuarias que, ya en estos momentos, registran un importante volumen de ocupación, casi al borde de la congestión.