El puerto de Valencia ha defendido ante la Conferencia de Alto Nivel sobre Contratación Pública, organizada con la Comisión Europea, que las infraestructuras portuarias que está desarrollando aúnan sostenibilidad con crecimiento.

Para ello, todas las infraestructuras, en sus distintas fases de planificación, licitación, construcción y operacional, están sometidas a un riguroso control y seguimiento ambiental.

En concreto, los responsables del recinto portuario levantino desarrolla cuatro etapas de control en el desarrollo de las infraestructuras portuarias, en la fase de planificación con el cumplimiento de los requisitos del marco de la Declaración de Impacto Ambiental y en la de licitación donde se incluyen los requisitos ambientales para el inversor privado.

Además, en la etapa de construcción, se promueve la compra verde, mientras que durante la explotación se impulsan las mejores prácticas ambientales.

Con más detalle, la Autoridad Portuaria ha puesto en valor dos infraestructuras estratégicas en sostenibilidad y crecimiento.

Por una parte, la nueva terminal norte de contenedores, que, según los responsables del enclave, va a ser la más avanzada medioambientalmente del mundo, ya que minimizará la emisión de CO2 mediante el suministro eléctrico a los buques, contemplará el uso de maquinaria eléctrica e hidrógeno, el origen de las energías será en un 100% de fuentes renovables, el uso de la inteligencia artificial para incrementar la eficiencia, la reducción de un 98% de las emisiones de CO2 actuales o la intermodalidad ferroviaria.

Por otra parte, la nueva terminal de pasajeros del puerto de Valencia ha sido pensada para garantizar que el 100% de la energía necesaria se produzca en las propias instalaciones y sea de origen renovable.