Una empresa rusa parece dispuesta a sobre ponerse al desastre del Hinderburg y recuperar del olvido, más de ochenta años después de aquella tragedia, a los históricos dirigibles para el transporte de grandes volúmenes de mercancías por vía aérea.

Así pues, la rusa Aerosmena ha desarrollado una nueva familia de dirigibles de forma lenticular con capacidad para llevar 60, 120, 240 e incluso 600 toneladas, cantidades que superan con creces a los más grandes aviones de carga existentes en la actualidad.

De igual modo, el proyecto también se centra en minimizar los costes de infraestructura para operar, así como en reducir el precio total de los equipos de transporte.

Adicionalmente, los responsables del proyecto aseguran que los cambios introducidos en el diseño de las naves, que parecen platillos volantes, así como el uso de helio para sostenerlo en el aire permiten vuelos más seguros. Por otra parte, para conseguir estabilizarse en el aire, así como aterrizar y despegar en vertical, los equipos usan palas de helicóptero.

En conecuencia, según Aerosmena, los bajos costes de operación y fabricación de estos dirigibles facilitan su aplicación en el segmento de transporte y logística, toda vez que el coste de la hora de vuelo de este dirigible se estima que es entre diez y quince veces inferior al de los aviones comerciales y su autonomía supera los 5.000 kilómetros sin repostar, con una velocidad de vuelo de entre 150 y 200 kilómetros a la hora, que pueden aumentarse hasta los 300 con diversas modificaciones.

La empresa rusa calcula que la aeroplataforma con una carga útil de 60 toneladas tendrá un coste de aproximadamente 120 millones de dólares, 102 millones de euros al cambio, mientras que la de 200 toneladas se coloca en los 150 millones de dólares, equivalentes a 127 millones de euros y el de la de 600 toneladas en los 400 millones de dólares, algo menos de 339 millones de euros al cambio.