El reto de la energía en las actividades logísticas

La energía se ha convertido en uno de los principales retos de las actividades logísticas, tanto por sus costes, como por capacidad para mejorar la competitividad.

Lunes, 20/06/2022 por CdS

El uso de energías alternativas mejora la competitividad en logística.

La evolución al alza de los costes energéticos en lo que va de año es una de las principales preocupaciones en diferentes segmentos económicos y especialmente en aquellos como la logística y el transporte, que son especialmente dependientes de fuentes energéticas para llevar a cabo su actividad.

Además, estos incrementos se producen en un entorno de transición energética y de mayor conciencia medioambiental.

En este sentido, una reciente encuesta de Packlink, realizada entre más de 5.000 usuarios europeos, constata que el 75,6% de los encuestados tiene en cuenta el compromiso medioambiental y social de una marca en su elección de compra on-line.

De igual modo, hasta el 63,9% de los europeos asegura estar dispuesto a pagar un precio extra por un embalaje de paquetes y envíos que sea respetuoso con el medioambiente.

Así pues, cada vez más empresas creen que existe una conexión entre la optimización de recursos y la reducción de costes.

Dentro del sector logístico es importante considerar todas las etapas de la cadena de suministro, en las que, además de los medios, influyen otros factores como la iluminación de los almacenes, el tipo de entrega ofrecida al cliente final, o la energía utilizada en la fase de almacenamiento.

Todo ello impulsa, como señala Packlink, a reorientar el sector logístico con vistas a reducir el impacto ambiental del comercio tanto on-line como tradicional.

En este sentido, según la compañía, la creación de hubs nacionales o de centros de última milla próximos a los núcleos urbanos también permitiría disminuir los kilómetros recorridos y el número de vehículos utilizados, reduciendo las emisiones de CO2 hasta 450 toneladas.

De igual manera, el uso de sistemas de eficiencia energética que permitan reducir el consumo y, por tanto, los costes también se abre paso para btener ventajas como reducciones de costes energéticos mediante la autoproducción de electricidad, abandono de fuentes no renovables como el gasóleo, uso de vehículos eléctricos accesibles a zonas peatonales y de tráfico restringido en los centros urbanos, y obtener una mayor competitividad a largo plazo.

En esta línea, el uso de nuevas tecnologías derivadas de fuentes renovables también impacta en la competitividad, no solo de las empresas sino de toda la economía de un país, según resalta Packlink.