La pandemia de coronavirus se ha ensañado con España. Sin embargo, pese al triste rastro de fallecimientos y el demoledor efecto económico de la situación creada por el parón, parece que el país ha entrado en una nueva etapa que marca el camino hacia el regreso a una normalidad, que nadie sabe a ciencia cierta cuánto de normal va a tener.

El Gobierno ha elaborado un confuso plan de cuatro fases que habrá de marcar los pasos a seguir en los próximos dos meses. Dentro de este plan, la movilidad juega, como viene haciendo incluso en los peores momentos, un papel fundamental.

El Gobierno es plenamente consciente de que, Como ha explicado la secretaria general de Transportes y Movilidad, María José Rallo, el Gobierno es plenamente consciente que hay que romper la relación que existe entre la movilidad y la ampliación del contagio de la enfermedad.

La nueva realidad tendrá un impacto importante en la movilidad de personas y, aunque en menor medida, también en el transporte de mercancías.

En este ámbito, el movimiento de camiones también va mejorando su tono, de tal modo que, según los registros del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, en la última semana de abril presentaba una actividad equivalente a un 74% de sus niveles habituales, cuando siete días antes estaba a un 70%.

Ahora las empresas afrontan un nuevo proceso de recuperación que implicará un incremento de las medidas de seguridad e higiene, además de cambios en ciertos procedimientos relacionados con la manipulación de las mercancías que requerirán de nuevos consensos.