El robo de mercancías durante su distribución por carretera ha alcanzado dimensiones preocupantes, tanto en Europa en general, como en España en particular. Su impacto económico en el territorio de la UE supera los ocho mil millones de euros anuales, una cifra equivalente una cifra equivalente al presupuesto anual de Galicia, a la que hay que sumarle las pérdidas por el retraso en la reposición de la mercancía, la competencia desleal que supone la venta de los productos sustraídos en mercados alternativos y el incremento del coste de las pólizas de seguros.

Pero esa cifra tampoco muestra toda la realidad del problema, porque muchos casos no se acaban denunciando, según asegura el informe “El robo de mercancías en carretera. Un problema de nuestro tiempo”, elaborado por Prosegur y el centro de formación Praxis.

En Europa, las tres cuartas partes del transporte de mercancías por tierra se hace en camiones. En España el porcentaje alcanza el 95%. La propia Europol asegura en uno de sus informes que “los miles de camiones que circulan a diario por las carreteras europeas son blancos fáciles para el crimen organizado”.

De entre todos los transportes que circulan por la red viaria europea, un 17% ha sufrido un robo y un 30% de ellos han pasado por esta experiencia en dos o más ocasiones. El 21% han sido atacados físicamente y el 60% ha perdido no solo la mercancía sino también el vehículo, según datos de la International Road Union y el International Transport Forum, recogidos en el informe.

El problema es también significativo en nuestro país. Según los datos que manejan los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, el número de robos en la distribución terrestre de mercancía en España se incrementó de forma considerable en la pasada década. En 2008, se registraron 220 incidentes pero al año siguiente esa cifra se incrementó en un 75,45%, hasta un total de 386.

El número de robos descendió ligeramente en los años posteriores, con un total de 355 en 2010 (un 8,03% menos), y de 346 en 2011 (-2,54% interanual). Sin embargo, hay que considerar la reducción en el movimiento de mercancías por las carreteras españolas en esos años como consecuencia de la crisis económica.

Entre 2007 y 2011, último período con datos disponibles, se registraron en el país un total de 1.536 robos de mercancía en tránsito, de los que un 50% tuvieron lugar en áreas de descanso, un 30% en núcleos urbanos, un 18% en polígonos industriales y un 2% en ruta.

Cambio normativo necesario

En opinión de los expertos policiales, la legislación actual dificulta la persecución de este tipo de delincuencia, pues el robo con fuerza, el método habitualmente más empleado para asaltar camiones, solo está penado con entre uno y tres años de cárcel, sin tener en cuenta el alto valor económico de algunas mercancías. Por eso es preciso un cambio normativo que facilite la persecución de las bandas especializadas.

La prevención es la mejor respuesta

Mientras tanto la única respuesta posible pasa por aplicar medidas preventivas, como la vigilancia de carreteras y áreas de servicio, que den una respuesta rápida a la problemática, además de no descuidar las medidas de seguridad, por parte de las empresas.

En este contexto, es importante que tanto los profesionales del sector como los cuerpos de seguridad celebren reuniones periódicas, con el fin de intercambiar información sobre incidencias y medidas de prevención.

Por eso es preciso que las empresas adapten sus sistemas de protección al tipo de mercancía que trasladan, y deben conocer bien las rutas que siguen sus conductores y establecer un protocolo de paradas. En resumen, elaborar un manual de buenas prácticas que contemple, además, la formación de sus transportistas y empleados.

Los expertos sugieren igualmente la creación de zonas seguras a lo largo de la red viaria española para prevenir este tipo de delitos y proteger tanto a los trabajadores como a la carga que transportan.

Cada robo supone una media de 300.000 euros de pérdida

El informe ofrece una radiografía de este tipo de delincuencia en España y en Europa, en el que se se destaca que, de media, el robo de un camión supone una pérdida de casi 300.000 euros para la empresa propietaria.

El análisis también muestra que cerca del 40% de los delincuentes actúan sobre todo durante las paradas de descanso que los conductores realizan en rutas de larga distancia. Más del 60% de los transportistas ha sido víctima de robos a pequeña escala y dos de cada diez ha sufrido asaltos por parte de bandas organizadas.

En cuanto al tipo de mercancía sustraída, los productos tecnológicos representan un 27% de los casos, seguidos de los textiles con un 20% y los productos de alimentación en un 12% de los casos.