La cara oculta de los combustibles alternativospuede descargarse en este enlace el libro de Jorge Palacios en el que se hace un profundo análisis sobre la viabilidad práctica de muchos de los combustibles alternativos (disponible en formato pdf, de 70 páginas, y 3,7 Mb).

La Fundación Francisco Corell ha presentado el libro “La cara oculta de los combustibles alternativos”, del periodista y matemático Jorge Palacios, que pone en tela de juicio muchos de los tópicos existentes sobre el efecto nocivo del automóvil y del transporte por carretera en el medio ambiente.

El documentado estudio plantea serias dudas sobre la viabilidad práctica de muchos de los combustibles alternativos que se pretenden introducir en la industria del automóvil y que se presentan como la tabla de salvación, siempre desde un punto de vista «políticamente correcto», en la tendencia mayoritaria de plantear como nocivo todo lo que tiene que ver con los combustibles fósiles.

El «ruido» en la información

La información relacionada con los combustibles alternativos «está afectada por una cantidad de «ruido» cada vez mayor», afirma Jorge Palacios, sobre todo para conseguir titulares. Ese «ruido informativo» está acrecentado por los lobbies implicados, que tienden a reaccionar frente a la publicación de información esclarecedora, que lo que pretende es arrojar algo de luz en un asunto tan mediático yen un momento como el actual en el que todo lo relacionado con el «cambio climático», una «verdad» controvertida, ha calado a fondo en la opinión de la sociedad.

Todo ello hace que, en opinión de Palacios, «los mensajes sobre el verdadero estado del arte de los combustibles alternativos, estén distorsionados«.

Además, para el autor, el hecho de reorientar los cultivos de alimentos básicos como el arroz o el maíz hacia la producción de combustibles, ha originado un encarecimiento importante de estos alimentos, debido en gran medida, a las cuantiosas subvenciones ofrecidas por algunos gobiernos occidentales a los agricultores y también a empresas que desarrollan iniciativas que serían inviables sin esas «subvenciones ingentes, que a pesar de las sonoras quiebras, no solo continúan sino que se acrecientan en el tiempo«.

Palacios destaca que las normas Euro, han permitido rebajar en un 97,2% las emisiones de óxidos de nitrógeno y en un 98,6% las de partículas.

Palacios destaca que las normas Euro, han permitido rebajar en un 97,2% las emisiones de óxidos de nitrógeno y en un 98,6% las de partículas.

Actualmente se pueden contabilizar hasta 17 combustibles alternativos distintos, a los que el libro pasa revista, realizando un análisis de los pros y los contras de los más conocidos, como el alcohol, gas natural comprimido o licuado, gas licuado del petróleo, DME, biodiesel, biogás, hidrógeno etc. La inexistencia de una red de distribución adecuada se presenta como el principal problema para pensar en su uso generalizado y, todo ello, suponiendo que se pudieran seguir manteniendo las cuantiosas subvenciones requeridas.

El «bueno» y el «malo»

La obra también analiza los vehículos híbridos y eléctricos, señalando la inmadurez demostrada en los últimos años. En palabras de Palacios “sorprende que justo en el momento en que las ventas de vehículos eléctricos se desmoronan en occidente, forzando a sus fabricantes a ofrecer importantes descuentos para desprenderse de existencias, la Comisión Europea anuncie un plan para promover el uso de combustibles limpios en el que se incluye la instalación de miles de estaciones de recarga de aquí a 2020. En Bruselas parecen ignorar que los grupos de investigación considerados más serios, como el Battery 500, organizado por IBM, no cree que se pueda disponer de una batería con autonomía de 600 kilómetros antes de 2030”.

Frente al posibilismo de la tecnología eléctrica aplicada al sector de la automoción, Palacios plantea lo conseguido por la normativa «Euro», en lo que a reducción de emisiones contaminantes.

Así pese a las fuertes inversiones realizadas por la industria del automóvil y del transporte por carretera para reducir de manera drástica las emisiones contaminantes de sus vehículos, desde que, a principio de los años 90, la Comisión Europea puso en marcha las normas Euro, que han permitido rebajar en un 97,2% las emisiones de óxidos de nitrógeno y en un 98,6% las de partículas, ninguna de las dos industrias ha conseguido quitarse de encima el marchamo de villanos de la historia.

Jorge Palacios abordó también la contradicción de la «falsa ecología» del ferrocarril, al que en 2014 se le exigirá que en la utilización de tracción diésel cumpla las normas Euro 4, cuando al transporte por carretera, mucho más competitivo que el ferrocarril, el 1 de enero del 2014 se le empezará a aplicar el Euro 6. En esta confrontación carretera/ferrocarril se olvida muchas veces de analizar la cadena de generación en su totalidad y que si las locomotoras eléctricas no echan humo cuando van por la vía, sí lo están generando en las centrales térmicas que producen la electricidad que esas locomotoras o el propio AVE necesitan.

reduccion emisiones Euro6

Confrontación entre modos de transporte

Miguel Angel Ochoa advierte que “la clase política no debería caer en la tentación de esgrimir argumentos contra unos modos de transporte supuestamente ecológicos para favorecer a otros modos. Los gobernantes tienen que dejar de ver en el automóvil y en el transporte la «vaca lechera» capaz de financiar todo tipo de despropósitos e ineficiencias de otros modos”, de tal forma que las políticas fiscales no valoran la eficiencia energética.

En este sentido, el presidente del Patronato de la Fundación Francisco Corell añade que “si el precio de los combustibles no estaba ya suficientemente alto, hemos comenzado 2013 con otro aumento adicional derivado del fin de la exención del impuesto especial de hidrocarburos que se aplicaba a los biocombustibles, que se venían oficialmente añadiendo a gasolina y gasóleo en una proporción del 6%”.

Pero por encima de todo, para Jorge Palacios es fundamental tener seguridad en el suministro de la energía y se hace la pregunta de ¿cómo cambiaría la percepción social, contraria a la explotación de los recursos naturales propios?.