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El uso de la factura electrónica permite a las empresas un gran ahorro de papel y facilita su tramitación.

El uso de la factura electrónica en el sector de la automoción en España es cada vez más habitual, según un estudio realizado por Seres, que establece que el 4,03% de las empresas emisoras de facturas electrónicas españolas pertenecen a este ámbito.

Por su parte, el 7,49% de las receptoras también corresponde al sector de la automoción. Por volumen de facturas, esto supone el 2,09% del total de las emitidas y el 1,94% de las recibidas.

El elevado coste de los vehículos y de sus componentes, así como el menor número de transacciones en comparación con áreas como el retail, justifica estas cifras en el sector, que representa el 10% del PIB y el 19% del total de las exportaciones españolas.

De hecho, el 83% de los vehículos fabricados en España se exporta a más de 100 países. Actualmente, es el segundo mayor fabricante de vehículos de Europa y el octavo del mundo, con 17 plantas repartidas por todo el territorio y más de 1.000 empresas auxiliares, así como fabricantes de componentes y equipos.

El sector de la automoción, que ha sido uno de los primeros en utilizar sistemas de intercambio electrónico de documentos, ha incorporado de forma natural la factura electrónica, que ya es una pieza clave de la cadena de suministro.

Universalización

Su uso permite a las empresas un gran ahorro de papel, con la consecuente reducción del impacto medioambiental, y facilita la tramitación de las facturas, reduciéndose el número de horas empleadas tanto para su emisión como para su recepción.

Todo parece indicar que 2019 será un año muy importante para la universalización de la factura electrónica en la Unión Europea. El nuevo estándar será obligatorio en las relaciones con las autoridades a partir del próximo 18 de abril, lo que supondrá un espaldarazo definitivo a la desmaterialización de la factura y al impulso del intercambio electrónico de documentos.