El mercado de turismos mantiene la tendencia a la baja en junio

El sector del automóvil sigue apostando por España como emplazamiento industrial de primer orden. Los fabricantes instalados en España, a pesar del entorno desfavorable, están tomando decisiones orientadas a hacer compatibles los niveles de actividades de las fábricas y el sostenimiento de empleo.

En este sentido, destaca la proposición de Renault de instarurar un plan industrial para las fábricas españolas que generaría un importante volumen adicional de producción para España. El automóvil está comprometido por la creación de empleo, por ello, el plan anunciado por el fabricante de vehículos crearía 1.300 nuevos empleos directos a los que habría que añadir los 1.200 nuevos empleos anunciados por Iveco el pasado mes de junio.

Sin embargo, hay que seguir avanzando en la implantación de reformas, que permitan volver a ganar nuevas cuotas de competitividad, asegurando el crecimiento del automóvil para que siga siendo un pilar básico de la industria y de la economía española. Se podría resumir que apostar por la industria es invertir en productividad y futuro.

Durante los últimos años, se está desindustrializando España para convertirse en un país de servicios. Hace ocho años el sector industrial representaba el 20% del PIB, mientras que ahora representa tan solo el 16% con tendencia a la baja. España no tiene que permitir que este indice siga descendiendo, ya que dispone de mano de obra cualificada y de gran producción de vehículos de las grandes multinacionales.

Por lo tanto, es el momento para avanzar en la definición de medidas. El desafío al que enfrenta es un profundo proceso de liberalización, revisión y eliminación de todos los costes que están frenando la reindustrialización del país. Para ello, es necesario ser más competitivo que las opciones alternativas.

El fomento de nuevas inversiones y la creación de empleo son el foco al que deben dirigirse todos los esfuerzos del sector, empresarios y sindicatos, y de los poderes públicos, cuya actividad reguladora condiciona las posibilidades competitivas de la industria.