El impacto de la pandemia en la economía de nuestro país ha sido pronunciado y asimétrico. Pronunciado, porque ha provocado el mayor descenso del PIB español (-10,8%) desde la Guerra Civil, y asimétrico, porque no todos los sectores lo han sufrido de igual manera, habiendo incluso algunos que han llegado a crecer.

Es el caso del comercio electrónico que, según datos de la CNMC, alcanzó la cifra récord de facturación de 51.600 millones de euros, lo que supone un 5,8% más que el año anterior.

Pero, entre todos ellos, un sector se ha erigido como fundamental y transversal para el resto de la economía española, no sólo en términos de facturación, sino de mantenimiento del empleo en nuestro país.

Hablamos del sector logístico que, según las últimas cifras de afiliación de la Seguridad Social, se sitúa ya en 734.322 personas, lo que supone una tasa de crecimiento interanual del 3,97% y constata la tendencia al alza del sector del transporte y almacenamiento, a las puertas ya de alcanzar sus niveles de 2019, cuando la cifra de afiliados se situaba en 742.170 empleados.

Sin embargo, pese a aglutinar al 4,5% de los trabajadores del país, desde la patronal de los profesionales del transporte se calcula que sería necesaria la incorporación de 15.000 conductores más para cubrir las vacantes que existen actualmente, y de hasta 40.000 trabajadores en los próximos cinco años.

El sector logístico y su transversalidad requerirán de profesionales que dominen el almacenamiento y transporte, por ejemplo, de materiales médicos o vacunas.

El transporte continúa siendo uno de los motores de la creación de empleo en España. Aunque el sector de la logística, cada vez más, se abre a nuevos horizontes, más allá de las rutas nacionales e internacionales y los grandes centros de almacenamiento y distribución.

La realidad es que nuestra rama de actividad se mueve cada vez más en la nube, lo que abre la puerta de nuestro sector a nuevos perfiles profesionales digitales e innovadores.

La gestión de rutas, pero también de almacenes o de las ingentes cantidades de datos generados, tendrán que ser asumidos por ingenieros intralogísticos, analistas de datos y gestores de tráfico, que permitirán optimizar procesos y hacer más eficiente, no solo en términos de productividad, la profesión logística.

Deberemos abandonar esa lógica tradicional de transportar objetos de un punto A a un punto B. El sector logístico y su transversalidad requerirán de profesionales que dominen el almacenamiento y transporte, por ejemplo, de materiales médicos o vacunas que han de conservarse a una determinada temperatura.

En definitiva, equipos de trabajo multidisciplinares, engranajes complejos y de piezas diversas, que se convertirán en elementos imprescindibles de la cadena de suministro. Una serie de nuevas necesidades, a las que necesariamente deberemos incorporar nuevas complejidades y materiales.

La ciberseguridad y la transición ecológica del sector serán también la principal demanda de un mundo globalizado, interconectado y cambiante. Pero todo ello, no hace sino convertir el reto de la transformación en una ventana de oportunidad y un caldo de cultivo para el crecimiento de un sector que, incluso en los momentos más complicados, ha demostrado su capacidad y valor para el conjunto de la sociedad.