Sede central de Correos en Madrid

El Supremo ha reconocido la ultraactividad del III Convenio Colectivo de Correos.

Recientemente, el Tribunal Supremo ha dado a conocer su criterio respecto de las cláusulas que garantizan la ultraactividad del convenio colectivo de Correos. «Como era de esperar, se confirma la plena validez de estas cláusulas y, por tanto, la plena validez del convenio colectivo hasta que un nuevo convenio sustituya al anterior», ha afirmado CCOO.

Con anterioridad, la empresa había declarado, amparándose en la reforma laboral del 2012, que el convenio colectivo «dejaría de existir al finalizar un año posterior a su vigencia inicial». A la vez, «ha ido prorrogando la vigencia del III Convenio Colectivo por pequeños períodos».

Sin embargo, y según CCOO esto supone una «amenaza clara» a los sindicatos para cerrar cuanto antes el convenio y el acuerdo «a la baja» ya que en 2015 desaparecerán todos los derechos reconocidos en ellos. Como contraataque, el sindicato ha recordado el pacto las cláusulas que «impide en Correos la reforma laboral y la posibilidad de perder aquella vigencia de forma indefinida hasta la suscripción de un nuevo convenio».

En este sentido, el Tribunal Supremo «confirma la plena efectividad de estas cláusulas», incluso las aprobadas con anterioridad a la reforma laboral. «Deberían aceptar que se tienen que tragar la ultraactividad que blindó el convenio firmado por CCOO en 2011 y que, además, no va a ser moneda de cambio en ninguna negociación».

Campaña electoral desde el Gobierno

Por otro lado, y ante la inminencia de las elecciones locales y autonómicas, CCOO ha denunciado que el Gobierno, SEPI y Correos están «haciendo en pocos meses lo que han venido negando en los últimos tres años», como establecer servicios mínimos para una huelga, contratar nuevo personal, o pagar horas extras, en un intento de que los trabajadores «saquemos su campaña electoral con humillación y a bajo precio».

Por ello, el sindicato ha animado a los empleados a que «no les sigamos el juego» y a que secunden los paros y huelgas porque «son una oportunidad para decirles en alto que no queremos someternos a esta «soldada» coyuntural que nos dan. Lo que realmente exigimos es un salario estructural y permanente que reconozca nuestro esfuerzo».