Tras realizarse 300.000 mediciones en Madrid entre noviembre de 2018 y enero de 2020, un estudio de OPUS-RSE ha concluido que los vehículos ECO y CERO emiten aproximadamente un 68% menos de óxidos de nitrógeno que los vehículos con etiqueta C.

Sin embargo, los vehículos híbridos con etiqueta CERO emiten diez veces más hidrocarburos no quemados y los ECO más del doble de partículas que los vehículos C. Por su parte, las emisiones de monóxido de carbono son similares en los vehículos con estos tres tipos de etiquetas.

A la vista de los resultados, el Think Tank Movilidad de la Fundación Corell ha reclamado una revisión del actual etiquetado de los vehículos que establece la DGT, que debería basarse en mediciones reales, teniendo en cuenta todo tipo de emisiones y no únicamente las de NOx.

Los datos, que han sido recabados gracias a la tecnología ‘Remote Sensing Device‘, deberían hacer recapacitar a las administraciones a la hora de diseñar planes, normas y actuaciones para una transición energética sostenible y medioambientalmente eficaz y saludable para las personas.

Así se ha expresado Miguel Ángel Ochoa, presidente del Patronato de la Fundación Corell, que cree que «antes de imponer más limitaciones, es urgente revisar el sistema de etiquetaje«. En este sentido, ha recordado que los planes de reducción de emisiones y descarbonización contemplan calendarios a 10 y 30 años, cuando sería necesario «empezar ya con medidas en dicha dirección«.

La edad media de los vehículos diésel es de unos ocho años

Las mediciones realizadas han determinado que el carburante empleado por la flota que circula en Madrid es en un 69,8% diésel, que la edad media es de ocho años y que el 33,2% de los vehículos analizados están sujetos a la Norma Euro 6.

Entre los vehículos analizados, se encontraban un 15% sin etiqueta, un 42% con etiqueta B, un 38% con etiqueta C, un 4,86% con etiqueta ECO y un 0,14% con etiqueta CERO. Por otro lado, el estudio concluye que las emisiones de NOx de los vehículos sin etiqueta son unos 500% más elevadas que los de etiqueta C, mientras que emiten un 4.400% más de hidrocarburos no quemados, un 3.600% más de partículas y un 35% más de monóxido de carbono.

Por tanto, según Ochoa, es necesario promover, «con todo tipo de medidas, incentivadoras unas y restrictivas otras«, una renovación hacia modelos menos contaminantes. Además, ha destacado que gracias a la tecnología, algunos carburantes que estaban siendo «demonizados«, son ahora una opción a la que le quedan años de uso.