Hay silencios que hablan a voces. O, al menos, eso es lo que piensa el transporte con respecto a la callada que han dado por respuesta los cargadores en relación con los peajes que quiere implantar el Gobierno en las autovías del país a partir de 2024.

En este sentido, CETM, en un reciente comunicado, afirma que «la dignidad ha brillado por su ausencia entre unos cargadores que, como ya han demostrado durante toda la pandemia, solo se preocupan de lo suyo».

De igual manera, la confederación argumenta que «quienes habitualmente muestran una obsesión casi compulsiva por reducir los costes del transporte no han mostrado la más mínima preocupación e indignación por una situación absolutamente injusta para toda la cadena de suministro, y que puede incrementar los costes de transporte en casi un 20%, a pesar incluso de que desde el Ejecutivo se ha insinuado que no debería de ser el transportista sino el propio cargador quien se hiciera cargo de asumir el importe total de dichos peajes».

La patronal, además, barrunta que los cargadores «no están preocupados porque saben que, como siempre, conseguirán que seamos nosotros los que soportemos la mayor parte del importe de estas nuevas tasas, y hemos tenido que ser los transportistas quienes asumamos en solitario la responsabilidad de reclamar que no se aumente aún más la fiscalidad de un sector que cubre sobradamente los costes externos que genera».

Así mismo, la organización empresarial también considera que sus clientes parecen más preocupados con asuntos con repercusiones económicas ciertas para su actividad, como son «la puesta en marcha de las 44 toneladas o para impedir que se prohíba que los conductores sigan cargando y descargando sus mercancías».