Tradicionalmente, la industria automovilística ha venido utilizando servicios de abastecimiento y distribución de vehículo terminado que les permiten contar con una gran flexibilidad y, al mismo tiempo, mover grandes volúmenes de mercancías para hacer frente a sus picos de actividad y ventas.

En este sentido, el ferrocarril ha venido configurándose, por previsibilidad, regularidad y capacidad de transporte, como un elemento fundamental para las marcas.

Conscientes de la fortaleza que representaría para las plantas de producción de automóviles existentes en España un sistema ferroviario competitivo, Anfac y Adif han renovado esta misma semana su protocolo de colaboración hasta 2020, en el marco del Plan estratégico Transforma 2020 de Adif.

El trabajo conjunto se centra en identificar y analizar los principales corredores para el transporte ferroviario de vehículo terminado y piezas, en avanzar en el aumento de longitud sin inversiones en infraestructuras e identificar las necesidades de inversión, entre otros aspectos.

Para la asociación de fabricantes automovilísticos y para el administrador la infraestructura ferroviario, disponer de un sistema eficiente de transporte ferroviario de mercancías contribuye “de un modo significativo a la mejora de la competitividad de las plantas españolas de fabricación de automóviles”.

El transporte ferroviario supone, según los cálculos de Anfac, una cuota del 15% de los vehículos transportados al año. Desde 2013 se han movido más de 3,5 millones de vehículos por ferrocarril, lo que implica un crecimiento de 60% en estos cinco años, hasta alcanzar las 800.000 unidades transportadas en 2018.