Anfac ha publicado su informe de valoración logística para los servicios ferroviarios nacionales de transporte de vehículos, que han crecido un 1,9% en el último año, pasando de transportar algo más de 770.000 vehículos en 2017 a 787.000 en 2018.

Esto se debe principalmente al aumento del 8,6% en el tráfico de aproximación de los vehículos producidos en las fábricas españolas hasta los puertos para su exportación. Los vehículos transportados en tren hasta estas instalaciones han supuesto un 35,4% del total de vehículos exportados.

No obstante, el tráfico internacional ha caído un 30% y el de componentes se ha reducido en un 24,1%, pasando de algo más de 700.000 toneladas en 2017 a 533.000 toneladas en 2018. En cualquier caso, la cuota del transporte ferroviario de vehículos ha repuntado ligeramente, situándose en el 14,4%.

La valoración media de los fabricantes sobre el funcionamiento del sistema ferroviario para el transporte de vehículos ha mejorado en 2018, pasando de un 3,4 a un 3,5 sobre 5. Sin embargo, mientras la del transporte nacional ha pasado de un 3,3 a un 3,6, la del transporte internacional ha caído del 3,6 al 3,1.

Los clientes están satisfechos con el nivel de cumplimiento de los planes de transporte, pero encuentran dificultades para adaptarlos a sus necesidades, por lo que exigen una mayor flexibilidad para realizar cambios.

Con una valoración de 3,9, las marcas participantes consideran que el volumen de daños que se producen sobre los vehículos en su traslado es aceptable, si bien suponen un elevado coste para ellos.

Mayor flexibilidad

Las empresas ferroviarias han obtenido una valoración media de 3,4, por debajo del 3,6 de Adif, al que los fabricantes piden una mayor disponibilidad de recursos los fines de semana. Por su parte, la gestión de las terminales ha llegado al 3,5, indicándose como principales puntos de mejora el trato que se da a los vehículos, la flexibilidad y los problemas de saturación.

En cuanto a los operadores, con un 3,6, deben mejorar su capacidad de reacción ante imprevistos en las rutas y aumentos de la demanda, aunque se valora positivamente el flujo de información sobre la situación de los trenes y la facilidad de contacto.

En lo que respecta al transporte internacional, su valoración se ha reducido hasta el 3,1 por la falta de adaptación a las necesidades de los clientes y el aumento de los daños en los vehículos. Por este motivo, en el transporte de componentes, que obtiene un 4, se observan grandes diferencias entre las operativas con carácter nacional y los tráficos internacionales.