Mientras el mundo sigue centrando su atención en la invasión de Ucrania, los contagios de Covid vuelven a dispararse en Asia. Hong Kong tiene en la actualidad la mayor tasa de mortalidad mundial relacionada con la enfermedad y se están construyendo nuevas instalaciones para poder atender a todos los positivos.

¿No estaban descendiendo los casos a toda velocidad?, se preguntan desde la consultora Xeneta, porque no parece ser el caso en esta zona. Cabe preguntarse, por tanto, cómo afectará la situación actual al transporte marítimo de contenedores, pues hasta el momento hay al menos cinco grandes ciudades chinas confinadas y la situación está empeorando día a día en Shanghái.

Las medidas adoptadas han paralizado la producción de muchos productos electrónicos, bienes de consumo y plantas de automoción. Además, desde Maersk han advertido de que la eficiencia del transporte se verá afectada al exigirse constantemente a los conductores pruebas negativas de Covid.

La cadena de suministro, por tanto, seguirá viéndose afectada por retrasos del lado de China, mientras continúan los problemas para mover contenedores en los puertos de la costa oeste de Norteamérica.

Dificultades en los puertos norteamericanos

En este contexto, conviene recordar que a pesar de la necesidad de mantener los puertos estadounidenses abiertos y en funcionamiento, aún no se han iniciado las negociaciones para renovar el contrato de la Unión Internacional de Estibadores y Almacenes, que vence el 1 de julio. 

En Canadá, por su parte, las tensiones se presentan también en el ámbito ferroviario. El 20 de marzo, los trabajadores de Canadian Pacific detuvieron sus trenes después de que la dirección despidiera a unos 3.000 maquinistas, trabajadores de trenes y trabajadores de patio, y la huelga podría extenderse a todas sus ubicaciones en el país.

Poco antes, Maersk había advertido de que los buques tenían que esperar 28 y 14 días respectivamente para atracar en Vancouver y Port Rupert. Además, los agricultores, empresas de productos químicos, productores de fertilizantes y otros exportadores están teniendo muchas dificultades para hacer llegar su mercancía a los puertos. 

Los efectos del paro del ferrocarril en la cadena de suministro canadiense rápidamente tendrán su reflejo en los ya estresados puertos chinos, lo que podría empujar a las navieras a reducir capacidad cancelando más escalas.

Más retrasos y recargos

Por otro lado, aunque las tasas de contenedores se están reduciendo desde el Año Nuevo Chino y la cantidad de buques amarrados frente a Los Ángeles y Long Beach ha disminuido en el último mes, está aumentando el número de buques esperando para descargar en China, lo que sumado a la necesidad de trasladar embarcaciones desde puertos canadienses a Seattle o Portland contribuirá a aumentar los retrasos.

En medio de toda esta situación, las navieras están anunciando mayores recargos por el combustible, pese a la caída del 27% en los precios del crudo en la última semana. En cualquier caso, desde Xeneta creen que si los productos de los cargadores no pueden salir de China o hay retrasos de entre 14 y 28 días para la importación, lo de menos van a ser las tasas.

 

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