El transporte navarro ha insistido en pedir al Gobierno autonómico un plan de movilidad, «no un plan de peajes» como el que se viene pergeñando desde hace tiempo en la región.

De igual manera, Anet y Tradisna han solicitado ante el Parlamento foral que la N-121-A se convierta en autovía, no en una vía 2+1, una opción que les «sigue pareciendo peligrosa porque no va a garantizar la reducción del exceso de velocidad en los adelantamientos».

Para las asociaciones empresariales navarras, «esta vía de gran capacidad debería ser una autovía que garantice la salida directa de Navarra a Francia con el fin de ganar en independencia y agilidad de cara a la salida y entrada de tráfico internacional».

De igual modo, las patronales del transporte calculan que «las obras del 2+1 van a conllevar desvíos hacia la AP-15 y tras las obras nos vamos a encontrar una N-121 con peajes y eso no ayudará a que el tráfico vuelva a la N-121″, con el consiguiente riesgo de que se desvíe definitivamente hacia Guipúzcoa.

A juicio de Anet y Tradisna, «la exportación navarra va a perder competitividad porque las empresas deberán afrontar costes extras«, al tiempo que señalan que el sector no puede ser penalizado «con acciones que pongan en riesgo los puestos de trabajo de 12.000 trabajadores y la subsistencia de sus familias».