Carretera portavehículos

Se han incrementado tanto la capacidad como la disponibilidad de los servicios.

Anfac ha presentado su informe de valoración del transporte por carretera de vehículos terminados correspondiente al año 2018, cuando se han transportado de esta manera unos 2.090.000 vehículos nuevos, un 3,9% menos que en 2017.

La caída se debe a un fuerte descenso del tráfico internacional, tanto de importación como de exportación, lo que evidencia las dificultades de los fabricantes para mover sus vehículos por Europa utilizando la carretera, principalmente por las diferentes normativas de circulación y seguridad, y el incremento de los costes logísticos por los retornos en vacío.

En el último año, la valoración global de los operadores analizados en el transporte nacional se ha reducido ligeramente, hasta situarse en un 3,7 sobre 5. De manera general, se aprecia una mejora en los servicios de recogida, sobre todo por la puntualidad y los procesos de inspección.

También ha mejorado el asesoramiento al cliente y la respuesta comercial, y se han incrementado tanto la capacidad como la disponibilidad de los servicios, ajustándose a las necesidades de las marcas. Otro punto positivo radica en la mejora de los controles de calidad en la carga, descarga y traslado, así como la prevención de posibles daños en los vehículos, un factor de gran importancia para los fabricantes.

Por otro lado, aunque la relación con el cliente ha mejorado, es preciso continuar trabajando para poder proporcionarles la ubicación exacta de los vehículos durante el transporte. Además, deberían contar con capacidad suficiente para asumir los picos de demanda y apostar por flotas de porta-vehículos más modernas, que garanticen menores daños y retrasos.

Transporte internacional

En cuanto al transporte internacional, los operadores obtienen una valoración de 4,1 sobre 5, gracias a su servicio de recogida de la carga, que roza la máxima puntuación, las mejoras en el proceso de entrega para reducir los daños en los vehículos y la disponibilidad de una red extensa de agencias para solucionar posibles incidencias en el exterior.

Además, el personal está más formado, con lo que se generan menos problemas en la manipulación de los vehículos. No obstante, aún es necesario seguir mejorando la relación con el cliente, informándole sobre posibles incidentes en la ruta e indicando la influencia que tendrán en la hora de llegada.

Al mismo tiempo, como sucede en el transporte nacional, el sector debe mejorar su capacidad de adaptación ante los incrementos de demanda en periodos concretos.